Siempre he pensado la curiosa forma en que está programado nuestro cerebro. Es decir quizá sea por evolución o simplemente somos así, ahora me explico. Estamos todo el tiempo pensando en las mil y una formas en las que podríamos fracasar si nos atrevemos a emprender algo, no obstante, no nos sentamos a meditar en lo que podríamos conseguir. Por los fracasos no hay que preocuparse, sino por la oportunidades que dejamos pasar por no actuar
Esto es algo que quiero para mí vida, también para la tuya, en que nos meditemos en lo que podría fallar, sino lo que podríamos conseguir. Por ejemplo yo creo que desperdiciado varias oportunidades que me habrían significado una mejora en mi vida y hoy me arrepiento.
Claro que no estoy llorando por lo que pudo ser, lo que pudo llegar a ser hoy no lo puedo cambiar, puedo cambiar el hoy para mejorar mi propio mañana, un mañana mejor, para mí y los míos, un mañana mejor para nuestra comunidad. Ser mejor persona cada día, mejorar un gramo aunque sea y nos cueste, es algo que me propuesto.
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Centrarse en la experiencia y aprendizaje
Cuando nos atrevemos y nos motivamos por lograr algo nos enfocamos en los objetivos por cumplir, y no digo que sea malo, sin embargo, creo que cuando y vale mucho lo que podemos llegar aprender de los proyectos en los de nos desenvolvemos. Lo que importa es la experiencia que adquirimos.
La experiencia de nuestros proyectos nos sitúan en una mejor condición de preparación de cara al futuro. Aun cuando no alcancemos nuestros objetivos. Fracasar no tiene por que ser el fin, sino un ladrillo más en nuestro camino.
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Y hasta acá este post.
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