League of Legends es hoy por hoy una de las franquicias de videojuegos más importantes del mundo. Es definitivamente el gran líder de los eSports, atrayendo cada vez más audiencia a sus competencias donde participan jugadores que empiezan a hacerse conocidos en todo el mundo.
El éxito de League of Legends tiene muchas razones. La jugabilidad adictiva de los MOBA ha sido formulada en este juego de un modo cada vez más óptimo. Este es un género que te incentiva por sí mismo a competir y querer ser el mejor, y eso ha hecho que la franquicia coseche tanto éxito.
Eso es exactamente lo que Riot quieren de su juego estrella, debe ser el mejor MOBA del mundo, pero también están decididos a que la franquicia sea lo mejor que pueda aspirar a ser en otros formatos. Al fin y al cabo, hoy en día hasta Mario está por llegar al cine de nuevo tras el fiasco de los 90.
Ya había hecho un post al respecto. Lo que Riot está haciendo es agresivamente ambicioso. Pero lo más interesante de eso es que están haciendo todo con una planificación meticulosa e impresionante, y los resultados ya son excepcionales.
Eso nos lleva hoy a hablar de la historia de trasfondo de League of Legends, pues no conformes con su dominancia en el mundillo de los videojuegos, Riot se puso en marcha para iniciar un universo cinematográfico.
Hoy el turno es para las series de animación. Específicamente a través de servicios de streaming. Por eso Netflix y Riot se unieron para dar a luz a una obra sin precedentes. Así, con la idea de hacer algo único y gigantesco, nació la primera temporada de Arcane.
Esta serie se centra en algunos de los campeones más queridos y reconocidos del juego. Esta es una historia sobre sus orígenes cruzados en las ciudades de Zaun y Piltover.
Esta vez sí vienen spoilers. Esta serie inicia con foco absoluto en la infancia de Jinx y Vi mientras eran más conocidas por sus nombres de pila: Powder y Violet. Ellas crecieron en Zaun, la representación de un barrio bajo, incluso en sentido literal, donde el crimen formaba parte de todo su entorno.
Este elemento es crucial para lo que se desarrolla. Mientras la gente Piltover vivía entre lujos y estabilidad social haciéndose llamar la “Ciudad Del Progreso”, Zaun se hundía en la más terrible miseria.
Arcane es una historia donde no hay negros ni blancos totales. Justo como debe ser para que puedas empatizar con los personajes aunque no justifiques sus actos. El guion de Arcane parece más propio de una producción de prime time dominguero que de una serie de animación.
Y por eso no tengo nada que decir sobre ella más que halagos. Amé su animación, amé la trama, amé a los personajes principales y unos cuantos secundarios. Viví los momentos de tensión intensamente, me conmoví en los momentos tristes y me emocioné en cada escena de acción.
Desde el primer episodio abundan escenas llenas de simbolismo. El conflicto entre Zaun y Piltover que costó la vida de los padres de Jinx y Vi es una premisa crucial que da suficiente sustancia al contexto social como para que el escenario tenga vida propia desde el inicio.
Vander es un personaje que te enamora desde el inicio. Un hombre de honor en un mundo de ladrones. Pero en el mundo del crimen los justos tarde o temprano parecen un estorbo para las ambiciones de otros. Eso es exactamente lo que ocurre, y su pasado no tarda en alcanzarlo cuando todo empieza a complicarse.
Entonces aparece el villano principal de esta primera temporada, sin duda uno de los mejores que he visto. Silco es un auténtico malnacido. Es metódico, sagaz, manipulador, pero sobre todo alguien que tiene un código moral bastante cuestionable, pero que puedes respetar.
Otro punto a destacar es la relación entre Caitlyn y Vi. Es natural que los protagonistas de una historia desarrollen un interés amoroso a lo largo de la trama, pero hoy en día muy rara vez este desarrollo es realista.
Ya sé que no hay una pareja confirmada, pero la atracción entre ellas es demasiado obvia. Luego tenemos otras relaciones muy distintas que también tienen un desarrollo exquisito. Tal es el caso del amor paternal de Silco por Jinx o ese cariño fraterno entre Jayce y Viktor.
La primera temporada de Arcane es magistral y merece reconocimiento. Sobre gustos no hay nada definitivo, pero incluso si esta tipo de series no son lo tuyo, objetivamente te tocará admitir que es un trabajo para ovacionar.
Yo esperaba, como muchos, que esta resultara ser una miniserie que acabaría al final del tercer acto, pero para mi gusto y sorpresa, luego del cliffhanger del final, muchos queríamos ver esta historia continuar y Riot confirmó que nos complacería poco después de que todos quedamos a la expectativa.
Y es que no podía ser de otra manera. Arcane ha sido un éxito rotundo con razones de sobra. Las calificaciones en los principales sitios web sobre críticas son casi perfectas.
¿Tengo más comentarios que hacer al respecto? Definitivamente. Pero creo que me tomaré el tiempo prudencial para ver cómo se sigue desarrollando hasta su final para hacer un análisis definitivo. Afortunadamente no he tenido que hacerlo hoy.
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