Hace tres años #PrimeVideo la plataforma de streaming de #Amazon estrenaba una serie, que en principio se me antojaba un intento de cabalgar en el portaviones del éxito que había significado #Marvel para las historias de superhéroes. Sin embargo, al tiempo me enteré que #TheBoys (Los muchachos) estaba basada en unos cómics del mismo nombre y me interesé en ver la producción.
Al concluir la tercera temporada, debo admitir que, aunque hay similitudes con superhéroes muy famosos como Superman, Mujer Maravilla, Flash entre otros, la trama sigue problemas sociales con mayor profundidad que el resto de producciones similares, ni el MCU ha llegado tan lejos al respecto. Pero hay algunos tópicos, un mundo distopico, donde los seres con capacidades especiales son comunes, son un hecho publico, son héroes, celebridades y generadores de opinión. Y aquí se presenta la primera crítica subyacente en toda la serie: el papel de los medios de comunicación que durante cada evento desafortunado voltean la situación de modo que la opinión pública ignora (sabiendo) las malas acciones y siempre nace una justificación.
Los superhéroes no son más que un producto de mercadeo y su influencia se extiende al cine, a las redes sociales, a la publicidad y por supuesto a los medios en su conjunto. Son una marca y se hará cualquier cosa para defenderla y es entonces donde la serie se adentra en otros aspectos delicados como el racismo, la supremacía de una raza (ideología nazi) nacida de la revelación de que los héroes no nacen por selección natural (como todos creían) sino por medio de la intervención científica. Hay una fuerte connotación feminista al incluir temas como el acoso sexual para escalar posiciones dentro de una compañía, la explotación de la vida íntima como un producto a la venta y la no menos actual posición de Estados Unidos como el policía del mundo.
La serie muestra que los manejos corporativos y la política le dan un nuevo significado a la democracia y cada personaje debe afrontar dos caras: la mediática y la real que no está desprovista de conflictos existenciales, carencias afectivas y trastornos de la personalidad causados por diferentes motivos. Al mismo tiempo representa una sátira a esta "euforia" por el universo de superhumanos y se tienen por escenario a la ciudad de Nueva York (De nuevo), la sede corporativa, un rascacielos que emula a la Torre Stark (del MCU) y el personaje principal es una mezcla entre el Capitán América y Superman (MCU y DC), con poderes inimaginables dentro de una crueldad patológica al sentirse no querido lo suficiente por su entorno en los ámbitos más íntimos, egocéntrico, machista, bipolar y extremadamente inseguro, son los rasgos del personaje más peligroso de todos los universos de superhéroes creados hasta ahora.
Por otro lado, la serie posee maravillosos efectos especiales, un guión bien desarrollado, unos saltos temporales que son coherentes y un argumento lineal que tejen una trama única en todas las temporadas, planteando una continuidad única. Buenas escenas de acción y una dosis de violencia, lenguaje, gestos altisonante y sexo irreverente que la hacen definitivamente no apta ni para menores, ni para personas sensibles.
No obstante es una opción interesante y muy entretenida que mostrará la valía de ciertos actores y actrices desconocidos en el mundo de la TV del streaming y una creación que deja de lado la utopía de la cultura pop de que los superhéroes son un deseo culposo de la humanidad.
¡¡RECOMENDADA!!