Esta corriente cinematográfica tiene la bondad de ser apabullante y lograr mantenerte literalmente pagado al lugar desde donde estás visualizándolo. Su variedad es diversa, desde ciencia ficción a comedia, pasando por crimen e incluso falsos documentales.
El cine político italiano tuvo sus años dorados entre las décadas de 1960 y 1980. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Italia se convirtió de la cuna del fascismo a un vivero de grandes directores de la talla de Fellini, Visconti, Pasolini, entre muchos otros, pero los primeros dos autores que mencionamos fueron quienes realmente construyeron y modelaron un cine con sello propio y fundamentado en el realismo.
Una característica de esta escuela (podemos llamarla así) de directores neorrealistas es que tenían un compromiso tan fuerte con el séptimo arte, como con los espectadores y la población en general. Esto se refleja en sus obras que tratan temas sociales, donde siempre se puede ver una denuncia más o menos velada de las injusticias que sufrían los más desfavorecidos y que hizo cara en contraposición al cine norteamericano clásico de los 50 que se centraba más en mostrar el lujo, los mundos de fantasía y el glamour de las estrellas de Hollywood, en definitiva en Italia desde la caída el fascismo, naturalmente se hacía un cine propio de denuncia que pretendía usarse como una herramienta al servicio de la población.
Si prestamos atención a los actores que protagonizaban estos films normalmente no son actores profesionales ni figuras conocidas, es gente normal y corriente interpretando el papel de sus propias vidas y esto le da un toque auténtico que no encontramos en el cine contemporáneo, es a partir dela década de 1960 cuando surge una nueva camada de directores italianos que mantienen ese compromiso social con el cine, pero que rompen con ciertas fórmulas del neorrealismo como usar actores amateurs o decorados reales, de esta manera estos adquieren un sello propio que usaba el cine como un medio para informar a la población.
Dicho lo anterior queda claro que la mayoría de su contenido era basado en hechos reales y los biopics como el de Aldo Moro, pero la verdad es que la lista es inmensa y prolifica. Una de las primeras películas que abrió este subgénero fue Salvatore Giuliano de 1962 dirigida por Francesco
Entre tantos directores me gustaría destacar a Gillo Pontecorvo que nos dejó una filmografía modesta, pero realmente muy interesante e intensa, por lo que es inevitable hablar de su precisión histórica y su valor, pues nunca le tembló el pulso a la hora de hablar de terrorismo, atentados políticos, descolonización, racismo y corrupción.
Sin duda un cineasta fiel a la realidad, siempre crítico a pesar de los problemas que suponía eso a la hora de vender las películas de su filmografía, que por desgracia no llega ni a 10 largometrajes, entre los que se destacan “Operación Ogro” y “La Batalla de Argel” aunque reconozco que el autor siempre consideró que su favorita era “Kapo” que está ambientada en la Segunda Guerra Mundial y que cuenta la historia de una judía que colaboró con el régimen dentro de un campo de exterminio (una malinche europea). Les recomiendo busquen La batalla de Argel, que tal vez es su obra más premiada y reconocida, tanto así que el propio Marlon Brando se interesó en trabajar con el director y que finalmente se concretó en la película “Queimada” del año 1969.
Publicado originalmente en el mayor Dojo de Cripto-Ninjas Nodo Ninja