Empezamos por el principio:
nos hablamos, coqueteamos,
nos miramos.
No era que yo la buscara a ella,
y estoy seguro que ella tampoco a mí.
Pero había algo en el ambiente
que nos llamaba; y nos provocaba
el más intenso deseo.
Nos encontramos
con una química desequilibrante,
donde nuestras mentes enloquecieron,
fuimos presas fáciles de nuestras hormonas
para despojarnos de la ropa
y encender cada partícula del cuerpo,
con nuestras manos.
La temperatura no era normal
como en aquellos días de enero.
Estuvo caliente.
Y como no estarlo,
expuesto a un intenso deseo,
estábamos ardiendo
como bronce que se va bruñendo.
Fundidos nuestros deseos,
despojados de la carga; aliviados.
Prometimos volver a vernos,
a jugar entre entre los jardines,
a enloquecer nuestras mentes
para seguir amándonos;
a escondidas.
Fuente de imagen portada Aquí
A bordo de la nave
me despido, mi querida familia.
❤LOS QUIERO❤