Ayer por la tarde salí a hacer una de las tres actividades autorizadas a los ciudadanos, ir al supermercado. Ahora soy más perceptivo del hermoso mundo que nos cobija y por eso no pierdo la oportunidad de caminar, tomar sol (si lo hay) y de inmortalizar una buena fotografía.
Esta hermosa foto la tomé una cuadra antes a la iglesia San José de Flores, en el barrio homónimo de la ciudad de Buenos Aires, justo a las 17:45 horas y que coincidía con el ocaso del sol en invierno. Mi buen amigo seguramente identifica el lugar exacto desde donde la tomé.
En ella podemos observar como protagonista al sol que se desvanece en el fondo, la Basílica y calles desiertas que extrañan los ríos de autos y personas que en otrora abarrotaban las calles y veredas.
Foto propia.