Susan se sentía extraña, al despertar ya todo era diferente, se encontraba bajo la sombra de una inmensa ceiba, recordaba que se había quedado dormida, pero no sabía por cuanto tiempo; había salido a caminar por un parque cercano a su casa y de pronto se había sentido cansada, se sentó a descansar y de allí en adelante quedó en cero, no recordaba nada más, no sabía que horas serian, pero presumían que ya pronto anochecería, estaba cayendo la tarde. Se levantó y empezó a caminar vía a su casa, pero de pronto se fue encontrando con extraños personajes en el camino...
Susan se encontró con lo que parecía ser, un extraño hombre, o lo que parecía ser, porque este sujeto no tenía nariz, ni dos ojos, tenía una boca muy sonriente, por cierto, enormes oídos, pero solo una gran trompa acompañaba a lo que parecía ser su único ojo. Por lo demás se veía muy normal; Susan se asustó terriblemente ¿Qué le había pasado a ese pobre hombre?, y apresuro su paso lo más rápido que pudo, pero antes de irse ese "hombre", le dijo un piropo: -"Hola hermosa"-, Susan casi que corrió ja, ja, ja.
Siguió caminando, presurosa, pensando en lo loco de la escena. El susto que tenía no era normal, se frenó un poco cerca de un hermoso estanque, que se encontraba en el lugar, quería calmarse un poco antes de llegar a casa y se puso a ver las aves retozar en el agua, cuando de repente, de entre la cercana maleza vio que salía una extraña ave, por lo menos eso era lo que creía, que la observaba curiosa... Tenía una fisonomía bastante divertida, se podría decir exótica.
Era de color amarillo, con unas patas bastantes largas, pero sobre todo, tenía lo que se asemejaba a unas grandes posaderas. Susan se le quedó viendo a esa extraña ave, más que asustada, estaba sorprendida por como era; sus grandes ojos azules, parecían reconocerla de algo, era como si fuesen viejos amigos. Susan pensó que todo estaba como muy raro, definitivamente la siesta le había caído mal porque estaba viendo cosas inexplicables.
Reflexionando en esto, se quedó viendo de repente el agua... y se llevó una gran sorpresa, pues en vez de verse ella vio el reflejo de una extraña criatura, que obviamente era una mujer, pues se le podían ver los pechos a través de una camiseta roja, su piel se veía verde como la de un sapo y lo más insólito era su cabeza, era todo un conjunto, como la de una mosca, entremezclada con otro tipo de animal, con unas características bien curiosas y que no había visto nunca.
Empezó a buscar y mirar hacia los lados, pues creyó que podía ser otro de estos extraños seres, que se había tropezado en el camino y que a lo mejor estaría a su lado; pero no había nadie. Cuando se empezó a ver las manos, así misma, estaban verdes, sus brazos... cayó en cuenta, ¡Era ella!, se tocaba la cara, se veía más cerca en el estanque..., algo había pasado, había ingresado a otro mundo, donde todos no eran lo que fueron. Donde todo se miraba diferente. Susan sonrió y se pellizcó ¡Ouch! ¡Esperen estaba soñando, gracias a Dios!
Aceptando la invitación de mi querido amigo
y apoyando esta interesante, creativa y nueva comunidad, me integro a esta Presentación y 15vo Extraño Concurso. Invito a mis amigos
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a que se nos unan ¡Saludos!



