La niña Isabel estaba jugando con su perro Kaiser en el bosque cercano a su casa. El sol como una lampara incandescente iluminaba la vegetación.
Isabel se divertia tirando la pelota para que su perro la buscara, pero la lanzó tan fuerte que cayó tras unos matorrales, Kaiser corrió y saltó sobre ellos y se perdio de vista.
Pasaron unos minutos y Kaiser no volvio. Isabel lo llamó varias veces pero nada ocurrio. Entonces decidió ir a buscarlo. Atravesó los matorrales y llegó a un claro en el bosque y vio la pelota cerca de un árbol muy extraño, que tenía un ojo muy grande en una de sus ramas.
Ella sintió que ese ojo la miraba, se acercó y se dio cuenta que era una cavidad y como era una niña muy valiente, entró y se deslizo por un tunel de paredes oscuras, llenas de una sustancia pegajosa como la miel. Este se dividía para luego hacerse más angosto y con las paredes de color verde. El cuerpo de Isabel se hizo mas pequeño y llegó a un lugar donde destellos de luz flotaban en el aire y alli asustado y escondido debajo de unos discos tambien de color verde, estaba Kaiser. Lo abrazó y comenzaron a reir, no podian parar de hacerlo, eran los efectos del oxigeno que se producía en ese lugar.
Isabel y Kaiser flotaron en el gas y salieron por unos orificios que se abrían y cerraban. Sus cuerpos fueron expulsados al exterior. La luz del sol los cegó y quedaron suspendidos sobre una hoja, para luego caer suavemente en el suelo, donde recuperaron su estatura original.
Isabel estaba asombrada por lo que habia sucedido y corrió para contarle a su mamá que habia viajado por el interior de un extraño árbol.Quizás no iba a creerle pero... es posible que ella tambien lo hubiera hecho cuando era una niña.
Muchas gracias por leer este cuento con el cual estoy participando en el Extraño Concurso N°19