Con una dieta basada en hongos, y flores de fuego que le otorgan superpoderes, Mario es más que un simple héroe, ¡es un superhéroe! Pero si el mal no está ahí para acecharlo, se vuelve un sujeto común y corriente. Sin un Bowser que derrotar o una princesa que rescatar, el día a día de Mario es tan mundano como el de cualquier otro.
Mientras reparaba una tubería cerca del castillo, Mario observaba como del cielo le caía un misterioso paquete en un pequeño paracaídas. El sol rebosaba de alegría esa mañana, pero, tras abrirlo, un importante mensaje disipó la calma de su día:
"¡Mario! ¡Ven rápido! Bowser ha vuelto a secuestrar a la princesa."
La noticia se esparció como la pólvora por todo el Reino Champiñón: ¡la Princesa Peach había sido capturada una vez más! ¡Todo el mundo estaba como loco!
Mario guardó su llave inglesa y se puso en marcha, sin perder un solo segundo. Con el corazón en un puño y los nervios a flor de piel, se lanzó a través de cualquier cantidad de tuberías y corrió por valles y montañas, esquivando a Goombas y Koopas por igual, todo por el amor de su vida.
Al llegar al castillo de Bowser, estaba más que preparado para la batalla final. Sin embargo, algo no cuadraba. La puerta de la celda, donde se supone que estaría la princesa, ya estaba abierta y, para su sorpresa, Bowser había sido derrotado.
"¡Mama mia! ¡Alguien más se ha llevado a la princesa!".
Una dulce e incontrolable risa se escuchó a sus espaldas y, al girar sobre sí mismo, la halló a ella, Peach en persona, con una sonrisa pícara en su rostro:
"No, bigotón, nadie me ha vuelto a secuestrar. Quería ver lo que estabas dispuesto a hacer por mí".
Peach se acercó a Mario con paso sensual, le dio un tierno beso en la mejilla y le susurró:
"Y veo que no has cambiado nada".
Mario, con la oreja erizada y la cara colorada, sólo podía decir por dentro: "¡Maaama miiiia!", en tono italiano mientras sucumbía por completo a los encantos de la princesa. Peach no podía más que sonreír, y expresó picaruela:
"Vamos, mi fontanero. Esta vez te he ahorrado todo el trabajo. Ahora sólo tienes que centrarte en disfrutar".