Hola estimados lectores de esta plataforma. Pasé mucho tiempo ausente (como siempre) y la verdad no tengo excusas esta vez. De hecho creo que la excusa perfecta es el título de este post, que resume gran parte de mi malestar en estos últimos meses.
La única forma en la que puedo solventar ese malestar es escribiendo, sacándolo de adentro y sobre todo, siendo paciente: una cosa a la vez.
Para nadie es un secreto que estos últimos dos años han sido realmente transformadores. No sólo por el tema de salud pública y la pandemia y sus consecuencias (es decir, la cuarentena y la excesiva precaución), sino cómo ésto ha afectado la forma en la que concebíamos la visión de la vida respecto al trabajo, las relaciones interpersonales y el propósito de cada uno.
Cuando comenzó la cuarentena, mi vida era totalmente diferente. Me había alejado muchísimo de la música y de mí misma, mi fotografía era aficionada, temerosa y poco exploratoria. En ese momento me encontraba viviendo en Barquisimeto alquilada, estaba muy deprimida y no tenía ni idea de todo lo que me esperaba.
De inmediato a comienzos de la cuarentena, comencé a acercarme a mi elemento, empecé a componer más canciones que nunca y empecé a dejar de tenerle miedo a Lightroom (el programa donde edito mis fotos). Empecé a tener amistades y comencé a ser yo, comencé a explorarme a través del baile y de la soledad como nunca lo había hecho.
El camino parecía extrañamente certero y todo parecía tomar forma; yo iba a regresar a la música, estaba preparando singles, álbumes y tenía planes a largo plazo a pesar de la incertidumbre diaria que me acompañaba.
Pero todo ha cambiado.
¿Qué hice este año? ¿Qué lo diferencia del anterior?
Son muchos cambios que vinieron a finales del año pasado, empezando por el hecho de que vivo en Caracas nuevamente hace ya casi un año. En el proceso me mudé unas 4 veces, ahorita por fin tengo un lugar estable. Sin embargo, todo es incierto.
No sé en qué soy buena; no tengo una profesión más allá de ser cantante y ser compositora y músico autodidacta, así como escritora y fotógrafa. Ahorita actualmente no tengo trabajo y mis pocos ingresos van dirigidos a mi renta y a mis gastos básicos (transporte, comida, etc). Sin embargo ha sido un camino muy díficil.
Vengo a poner mis pensamientos aquí, ya que pasé muchos días en Instagram y Twitter comparándome y pasando rabias porque estaba absorbiendo la energía de la vida de otros, así que estoy haciendo una especie de detox de serotonina para concentrarme únicamente en aprender, crear sin frustración (ni comparación) y buscar trabajo.
No estoy haciendo mucho en el día más allá de añorar y pensar en mis pequeños procesos. Lo que vino con este año fueron las citas con mi psiquiatra y un diagnóstico: deficit de atención y depresión. Estoy medicándome hace 6 meses con antidepresivos y ha sido un proceso emocional bastante duro hacerme consciente de mis hábitos, sin embargo estoy durmiendo muchísimo mejor y sufro de menos ansiedad.
Ahorita no sé bien dónde estoy parada, y espero que esta pequeña carta abierta sea una constancia, algo que pueda visitar en un futuro y que pueda abrazar cuando tenga certeza del camino. Sé que la incertidumbre es parte de crecer y es normal tambalear en este proceso de auto-conocimiento, al final de cuentas nada es definitivo y las pasiones cambian y se transforman.
De lo único que tengo certeza es que deseo seguir haciendo música, quiero seguir haciendo fotgrafía, deseo encontrar un trabajo relacionado con las ramas en las que quiero desarrollarme, quiero aprenderme a bailar mejor, quiero aprender de producción musical y quiero ser una artista inspiradora. Mi propósito es poder ser una mentora para otros que necesitan guía y anhelan profundamente realizar sus sueños.
Por ahora esta es una crisis, no será eterna y capaz vendrán muchas más. Creo en las leyes del universo y esto es un estado pasajero.
¡
Autorretrato de hace 5 meses.
Gracias por leer!