Este capitulo es narrado desde la perspectiva de la visión de Lessa. Así conocerás un poco mas a este personaje y un poco de su vida. Lessa es el amor platónico de un joven peculiar con Asperger y bipolaridad. Veras en la historia como se desenvuelve y lo que ha tenido que pasar...y lo que aun le espera. Este es el capitulo II. Si deseas leer el capitulo I ve al enlace.
CAPITULO II: "El mundo desde los ojos de Lessa".
Imagen de Jerzy Górecki en Pixabay
Jueves.
Voy en el metro a mi trabajo de medio tiempo, la matrícula de mi universidad se vencerá pronto y no he logrado reunir para pagarla, al demonio. Miro por la ventana ¿Que estoy haciendo? Es decir... Esto no es justo. Alguien tiene puesta una música horrenda en su celular. No sabría decir quién desde donde estoy, el metro se llena cada vez más en las estaciones que pasamos y yo solo quiero llegar.
-Por favor, ¿podrías quitar esa música?-
Una suave voz llama mi atención y cuando levanto la mirada entre la multitud puedo distinguir una melena de cabello negro, realmente muy hermosa, sin embargo no veo a quien la posee.
-¿Que tal si pruebas bajarte en la siguiente en la estación y tomar otro?-
Le dice el sujeto de la música. No veo que le responde la voz femenina. Pero la verdad, yo también odio esa música, me estorba, tengo cruzados los cables y mi vida es patética. No tengo porque diablos escuchar la música de un idiota en el transporte público.
-Oye tu el de la música. Lo que escuchas es basura y no creo que sea a la única que le estorba, es demasiado temprano para tener que soportar a alguien que no es consciente de que estorba a los demás con su actitud. Quita esa cosa, y no te lo voy a pedir "por favor" porque eres un mal educado y eres quien está haciendo mal.
-Yo puedo escuchar lo que me venga en gana, es el transporte público. Si no te gusta cámbiate de metro, mocosa.
-Si no fuera porque llegaría tarde lo haría, marginado social.
-¿Cómo me dijiste?
-No lo se. No te escucho tras tu música basura-
Probablemente el sujeto quisiera venir a partirme la cara pero el metro está a reventar y no podrá hacer nada ya que estoy bastante lejos. Miro por la ventana de nuevo, realmente odio mi vida desde hace años, no soy maleducada, realmente no me gusta responder a la gente en la calle. Sin embargo mañana es viernes, y hoy me toca cubrir turno doble para poder asistir mañana a la universidad. Pasamos varias estaciones, el idiota se baja tres estaciones antes que la mía. Y veo a la chica de la melena de cabello negro. Es muy bonita, tiene los ojos ámbar y la nariz respingada. Me cacha viéndola y se me cae la cara de vergüenza así que prefiero ver a otra parte mientras llegó a mi estación. Se baja en la misma estación que yo y empieza a caminar delante de mi. Yo intento simplemente seguir mi vía pero ella no cruza o se desvía, sigue el mismo camino que yo... Va a pensar que la estoy siguiendo, joder ya voy a llegar a mi trabajo y aún sigue en la misma vía que yo. Seguro escucha mis pasos y piensa que estoy acosándola. Por un momento siento que me mira de reojo... Debo estarla asustando. Oh sí. Lo que faltaba, entra al local de mi trabajo. Yo entro por la entrada de empleados y me pongo el estúpido uniforme. Me dirijo a la caja registradora pero el jefe me llama a su oficina antes de lograrlo. No quiero caer en el cliché de "odio a mi jefe" pero, realmente: odio a mi jefe. No es un odio laboral, ni personal, es un odio a su naturaleza, su forma de hablar, de expresarse. No tengo nada personal contra el, pero es un cerdo, uno verde y gordo.
-Lessita, ¿Cómo has estado hoy? Cuéntame. Te ves muy linda, te has hecho algo en el cabello? ¿es nuevo?-
Me mira de arriba a abajo saboreando cada pizca de mi que puede rescatar con la vista. No puedo hacer más que sentirme
profundamente asqueada.
-No señor, es el mismo corte desde hace 6 meses.
-6 meses, vaya que pasa rápido el tiempo. Toma asiento Lessita hablemos.-
Odio cuando me llama "Lessita" se siente grotesco. Nadie me llama por diminutivos, como para que venga un idiota que me conoce hace 6 meses a decirlo con ese tono tan sardónico.
-¿Sucede algo señor?
-Pues no realmente yo...
-En ese caso me retiro, debo atender la caja. Con permiso
Voy camino a la puerta pero está se abre y una voz dice:
-Ya he llevado el dinero a la señora de enfrente papi.
Y si, es la joven del tren. Espera... ¿Acaba de decirle papi a Piggy? Que asco, un ser tan precioso hija de este monstruo. Bueno, la genética es fascinante. Ella me mira de frente, y me da una media sonrisa, yo agacho un poco el rostro, avergonzada por sentir que la seguía desde la estación hasta aquí. El jefe se aclara la garganta:
-Lessa, está es mi hija Esme
-un gusto Esme- me apresuro a tenderle la mano
-Un gusto, Lesssa.
Hace especial énfasis en la "s", se me hace sumamente linda esta chica. Salgo de la oficina y me dirijo a la caja para cumplir mis turnos de hoy.
-Lessa, hoy cierras. Debo irme temprano.
Dice Karina, una de las más antiguas. Realmente no me importa, así que solo asiento. Me pongo los auriculares, ¿Quien mal gasta su dinero viniendo a locales como este? Es un negocio de comida rápida "familiar" sólo porque tiene un parquesito de plástico mugroso en el que los niños bien podrían contraer heces y babas de otros niños tocando todo. En fin se acerca un cliente, intento sonreír y ser cordial.
-Buen día señora, ¿Que desea ordenar?
Y así lo mismo, una, y otra, y otras 10 veces más. Siempre intento atender bien a las personas, pero es inevitable convertirte en un robot comercial cuando trabajas así, adoptando ese horrendo tono de voz desnaturalizado, ya que los atiendes pero no les prestas atención realmente.
-Buen día, que desea ord...-
Cuando subo la mirada para verla a los ojos siento que por un momento como si tuviera escalofríos, y siento una mezcla entre náuseas y ansiedad. Así que me retiro sin decir nada tan rápido como puedo. Estoy sudando frió. En mi camino al baño me tropiezo a la hija del jefe pero la esquivo y entro tan rápido como puedo. Al entrar al cubículo derramo mi bilis ya que ni si quiera he comido hoy.
-¿Lessa?
Se que es la voz de esa chica, pero no puedo y no deseo decir nada, ¿Cómo demonios se reacciona en un momento así?
-Lessa, ¿estas bien?
-Si. Todo en orden.
-Te vi algo pálida. ¿Segura que te sientes bien?
-umju.
-¿Quien era esa mujer?
Me quedo en silencio unos segundos. Realmente no quiero decir nada al respecto.
-Bueno...no quiero incomodarte. Espero que mejores. Disculpa
-Esme...gracias por preocuparte.
La escucho salir del baño, pero tras menos de un minuto vuelvo a oír pasos y bajo la puerta aparece un paquetito de galletas.
-Deberias comer algo.
Es realmente una chica muy dulce. Escucho como sale del lugar para darme mi espacio. Me como mis galletas y respiro hondo. Salgo del baño y regreso a la caja. La mujer ya no está por ninguna parte.
-No quiero que te preocupes por esa mujer Lessa.
-¿De que hablas Esme?
-Le he pedido amablemente que por favor deje el establecimiento, ya que ha incomodado a uno de mis empleados.
-Esme...no. si pork..el jefe se entera que hiciste eso por mi va a quitarme una semana de sueldo.
-Lessa. Yo voy a supervisar este lugar a partir de ahora...más tarde papá va a decírselos. ¿Te puedo pedir algo?
-Si, claro.
-Por favor....no lo odies. Se que no lo conoces tanto como yo, pero ¿podrías al menos no decirle Porky? No es obeso porque quiera. Tiene problemas de tiroides y...bueno, me hace sentir...triste
Mierda.
-Perdón Esme...no quise.
-No es necesario que te disculpes, sólo es de ahora en más. Por favor.
-Esta bien...
Esme me da una media sonrisa y se va. Siento que ya me he cargado a la nueva supervisora como enemiga. El tiempo pasa, nos llaman a la junta de empleados, nos presentan a Esme como supervisora de esta, que es la sede de la cadena central de restaurantes y anuncian que pork...el jefe, no vendrá más de modo presencial así que Esme es algo así como la nueva autoridad y quien tomara el control de todo. Esme habla acerca de propuestas y nuevos cambios de visión que tiene. Habla acerca de que detesta el verde manzana de los uniformes y yo no podría estar más de acuerdo. Quiere dar una visión más juvenil al local. Quitar el mugroso parque, cambiar la decoración y para el final del día todos nos sentimos más renovados y entusiasmados. El jefe y los demás se fueron hace un rato, yo estoy terminando de cerrar la caja y escribiendo en mi bitácora. Es algo así como un diario, pero no me agrada llamarle diario. Así que son como entradas de las cosas relevantes que me pasan, bitácoras de mi día. A veces tienen una línea, a veces más de una hoja. En ocasiones solo pongo la fecha y "nada que reportar". Me calma hacerlas y ser más objetiva. Fue lo último que mi psicólogo me aconsejo hacer y desde entonces lo hago religiosamente. Me ha sido de gran ayuda porque intento vivir un día a la vez y así eliminar la ansiedad y la depresión. Estoy a punto de cerrar el local pero escucho ruidos adentro. Así que vuelvo a entrar para cerciorarme. No veo a nadie peo decido ir a la oficina del jefe a echar un vistazo. Y allí esta, es Esme con un moño en la cabeza que sostiene su gran melena y unos lentes con notitas de colores por todas partes, dibujos pegados en la pared y un montón de papeles en la mesa. Ha estado trabajando arduamente en lo que desea hacer con el local y debo decir que sus ilustraciones al respecto son admirables.
-hola Esme.
-Lessa.
Me sonríe. Pero su expresión cambia.
-¿Que hora es? ¿Me excedi mucho?
-solo un poco...
Mira la hora en su teléfono.
-Por Dios Lessa me pasado por más de una hora, ya es muy entrada la noche.
-si bueno, no te preocupes. Es solo que estaba a punto de cerrar. No sabía que estabas aquí.
- Disculpa. Vamos, te llevo a casa.
-Es mejor que tome el metro. Vivo algo lejos de aquí.
-Con mayor razón debo llevarte
-¿Por qué tomaste el metro está mañana?
-Le dije a papá que quería ver cómo era el metro para saber cómo llegaban los empleados hasta aquí y así entenderlos un poco mejor, así que hoy en realidad hoy usaré su auto, no el mío. Mi madrastra paso por el después de que hizo el anuncio.
Subimos al auto y pongo mi mochila en el suelo
-¿Por que te preocupas tanto por el local?, es decir. Los empleados y todo el asunto. Si yo tuviera auto no andaría en el metro.
-Si yo pensará de ese modo no sabría lo incómodo que es para ustedes llegar aquí diariamente. Y no podría entenderlos, así que no podría mejorar las cosas, empleados más tranquilos dan un mejor rendimiento. Quiero hacer las cosas bien..
-Si, es decir puedo notarlo. Pero es tu primer día y ya siento que haz hecho demasiadas cosas. Solo no entiendo porqué.
-Papá realmente ama este negocio. Adora estos locales, los construyo desde cero, con esfuerzo y mucho trabajo, sudándose el dinero. Quiero que de sienta tranquilo dejándolo en mis manos.
-Creo que vas a hacer las cosas mejor que el. Me alegra que quitarás el parque.
-Voy a llevármelo de allí. Papá puso ese parquesito porque lo compro para mí cuando era una niña, al crecer le dije dentro de mis locuras de adolescente "deberías llevarte ese parque al local para que los niños no se aburran mientras esperan la comida" y por loco que suene me hizo caso, ese parque está aquí desde entonces. Se que le gusta, porque le recuerda a mi, por eso accedió a tenerlo en el local, para tenerlo cerca. Así que ahora quiero que lo tenga en casa.
-Se ve que tienes una muy buena relación con tus padres.
-Solo con papá...aunque se que realmente no es mi papá.
-¿De que hablas?
-Me adoptó cuando tenía cuatro años. Tengo vagos recuerdos del orfanato. Pero el llegó como un ángel, vio uno de mis dibujos, que para ese entonces no eran más que garabatos de colores, pero me dijo "que niña más talentosa, te compraré todas las pinturas y colores que puedas imaginar" y así lo hizo...me llevo a casa, me dió un hogar, me dió un cuarto, y me hizo sentir muy querida. Se preocupaba tanto por mi que el era quien parecía a punto de llorar la primera vez que me llevo al kinder. No sé porque te estoy contando todo esto.
Respira hondo y puedo escuchar lo congestionada de sus fosas nasales, traga saliva y se le quiebra la voz.
-Realmente lo quiero mucho, Lessa
-¿Te llevas mal con tu madrastra?
-No, nada de eso. Es una buena mujer, sólo que llegó después, yo ya tenía 16 cuando ella y papá se casaron, a esas alturas no me nacía decirle "mamá", así que es como una amiga, o algo así. Pero me alegra que esté con el.
-Me sorprendió mucho lo del anuncio hoy. Nunca faltó al negocio desde que trabajo allí, y no tenía supervisores en nuestro local, todo lo veía y hacia el mismo.
-Si...se exige demasiado, es justo eso lo que lo desgastó
Respira y por un momento cierra los ojos, lo cual me preocupa porque va al volante. Sin embargo los abre y dice:
-Tiene cáncer, Lessa. Está por empezar las quimioterapias.
Siento como si hubieran pegado con un objeto en la cabeza, me siento desorientada, no se que decir. Así que solo le pongo la mano en el hombro y le digo:
-Te tiene a ti.
Me da una media sonrisa y responde.
-Mas bien diría que yo lo tengo a el. Por cierto.. quiero hablarte de algo, se que quizá mi padre no te agrada, porque sientes que te observa demasiado. Pero es que te pareces mucho a Amy, su hija. Ella murió siendo una niña, desapareció cuando tenía 6 años y la encontraron años después en un saco bajo tierra, nadie pidió rescate, no se sabe donde estuvo ni nada de lo que paso. A él se le rompió el corazón, pero en vez de cerrarse a querer a alguien fue y me adoptó. Me lleno con todo el amor que un padre puede darle a una hija, jamás me sentí la sombra de ella, ni el reemplazo. Me trataba como una persona única para el. Cuando tu llegaste al local en realidad no tenías nada de experiencia laboral, y faltaban documentos, pero dijo que te parecías mucho a Amy así que te contrato sin pensarlo. Por eso siempre tiene un ojo en ti, siempre habla de cuánto le recuerdas a ella, y yo hasta hoy no te había visto, pero si he visto fotos de Amy, y la verdad te le pareces muchísimo.
-Estoy sintiéndome horrendo. Llevo 6 meses odiándolo y tachándolo de viejo verde.
-Nunca es muy tarde para cambiar las cosas.
-Es aquí, en esta casa. Gracias por traerme.
-Lessa, me acompañarías mañana por la tarde?
-Si es antes de mi clase, si
-Perfecto. Entonces te busco. No quiero ir sola a hablar con el Dr. sobre papá.
Ufff. En qué me metí. Todo por una cara bonita.
-Fue un gusto conocerte, Lessa.
-Igualmente Esme. Buenas noches.
Bajo del vehículo y entro a casa. Tras poner mi chaqueta en el perchero me doy cuenta de que me deje la mochila en el auto. Joder. Eso fue intenso.
Espero realmente que te haya gustado el capitulo de hoy. Es un gusto para mi compartir con ustedes esta historia. Estoy emocionada por este proyecto y espero contar con su apoyo. SIGUIENTE CAPITULO: "Las entradas de Lessa".
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