La caminata diaria junto a mis compañeras me ha dado muchos aprendizajes. De cada una de ellas he tomado algo para seguir creciendo. Antes de iniciar con el recorrido del día, realizamos calentamientos y conversamos brevemente. Luego, al momento del ascenso, cada una sigue su propio ritmo, paramos de conversar para concentrarnos en el objetivo.
Es en el descenso cuando nos integramos más; compartimos, tomamos fotografías y conversamos y nos dejamos llevar por nuestras emociones.
Soy la mayor del grupo No lo digan a nadie, la compañera con más edad después de mí tiene 40 años, las otras entre 30 y 35 años.
Obviamente a esas edades se piensa mucho en mantener la figura, en verse bien, en alimentarse adecuadamente, en cómo lucir el cabello, las manos y el look en tendencia. Otro tema común entre las más jóvenes es posar para las redes sociales, exhibir las mejores fotos y paisajes para atraer seguidores y también piropos que alimentan el ego.
Las risas no dejan de sentirse cuando alguna de las deportistas comenta que la noche anterior no aguantó la tentación y se comió cuatro empanadas fritas con caraota y queso, carne molida o pollo y para ñapa fueron bañadas con algún tipo de salsa.
Comienzan las burlas y penitencias. Si excedes los límites debes duplicar los ejercicios ja,ja,ja,ja. Ni se imaginan las locuras de las chicas y los suculentos platos que nada tienen que ver con dietas. Arepas, pastas, carnes fritas, chichas, teteros, hamburguesas, perro caliente, entre otros forman parte de los menú.
Es aquí cuando se inicia con otro tema de conversación… Lo que dicen los especialistas. En este momento nos volvemos todas expertas en nutrición, entrenamiento o asesores de imagen. Intercambiamos cualquier cantidad de información y obviamente destacamos las fuentes. Fulano dice tal cosa, perencejo dijo otra, este lo desmiente pero el otro lo afirma y en eso, nos volvemos una galleta y ni sabemos a quién seguir, ni creer je,je,je.
Luego de tanta cátedra, llegan más risas porque cada una confiesa que en algún momento han dejado que se "salga la rueda de la carreta" como decimos en criollo.
Cada una hace lo que mejor le parece pero, siempre manteniendo como objetivo, seguir disfrutando de los espacios naturales que tanto nos gusta y nos distrae.
Estos espacios donde compartimos son aprovechados al máximo. Cuando tengo oportunidad y las mujeres están abiertas para escuchar, incorporo temas de crecimiento personal. No lo hago siempre para no cansarla pero, siempre hay disposición y es allí cuando aprovecho el momento.
De todo lo que hoy les he compartido puede cada lector sacar sus propias conclusiones. El mejor alimento no es el que complace al estómago sino al alma. Caminar, conversar, reír, disfrutar, hablar, escuchar, fluir emocionalmente, decir barbaridades, volver a reír y luego soltar carcajadas, nutrir el alma a través de la contemplación y espiritualidad, no tiene precio, ni recetas elaboradas.