La manipulación es un hecho común y antiguo que se ampara en el control de las ideas, donde lo que se repite constantemente para un público se convierte en una verdad absoluta, aunque esta no lo sea. De allí que el entretenimiento y la información, las bazas de poder en el cual nos encontramos inmersos y que sostienen culturalmente nuestra sociedad, sean las áreas en la cual más se está invirtiendo para lograrlo, siendo la creación de contenidos, la nueva carrera espacial.
Ahora bien, producir contenidos no solo es una opción, sino que se ha convertido en un desafío, es una guerra mundial, porque un contenido que se masifica es un contenido que permite influir en la percepción, un contenido que influye en la percepción es un contenido que termina siendo validado, compartido, dado por cierto y sobre todo asimilado conductualmente, esto último es lo que se viene apostando.
Ya no se trata de generar contenidos para entretener, menos aún para informar, se ha venido asumiendo como un espacio de guerra para hacer que nuestra percepción sobre un hecho esté condicionado. Si en los años 70s, 80s y 90`s era una verdad aceptada, el 2000 lo ha venido a reafirmar. Un ejemplo de ello es lo que vimos con el gobierno de Barack Obama y Donald Trump donde la combinación de manipulación y fuerza fueron sostenidos por contenidos que validaban, silenciaban o daban un giro perceptivo a lo que consumíamos.
Pongo como ejemplo dos figuras norteamericanas, pero la verdad es que podemos citar a China, Rusia, Venezuela o México en la misma proporción, porque ellos vienen dando la batalla con sus medios de comunicación y sus diversiones masivas, que poco a poco se posicionan gracias al internet.
La nueva guerra mundial busca, en palabras de Frédéric Martel
Controlar las palabras, las imágenes y los sueños.
Es decir, los países han comprendido que para imponer sus ideologías deben luchar en el terreno de mayor impacto: los contenidos, los cuales deben ser de calidad, interés, pero sobre todo alineados con sus intereses. Tanto es así que la información es hoy un área de entretenimiento, infotainment trayendo con ello insensibilidad y trivialización de los hechos, ante el cual lo rechazamos todo o lo aceptamos todo.
Es una guerra mundial y crear contenidos que permitan acercar a la idea preconcebida, es la meta de los involucrados, de allí la necesidad de formarnos un pensamiento crítico, informado y cuestionador.
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