Nos narra la web unisimon.edu.co:
Miguel, un joven interesado en la política nacional, publicó en su cuenta de la red social Facebook, a manera de sátira, una caricatura de la diosa Temis -que representa la justicia- con el rostro totalmente tapado con una sábana y a su lado la figura de dos hombres, en cuyo mensaje se lee: “Sí, antes se vendaba los ojos, pero ahora se tapa la cara de la vergüenza”, criticando a los juristas del país. Un internauta respondió a su sátira con un improperio, alegando que la justicia no puede arrodillarse más a personas que piensan como él. Otros usuarios de la red social se unieron a la discusión y todos imponían su pensamiento.
Este fenómeno en las redes sociales se ha convertido común, en un espacio donde la opinión pública es expresada según se dice "con libertad", la cual se traduce como una avalancha de comentarios llenos de rabia e insultos.
Realidad que se alimenta de la desinhibición online, porque el anonimato que ofrece el mundo virtual nos lleva a actuar de forma diferente a como lo haríamos en la vida real. Nos sentimos más libres de expresar nuestras opiniones, sin los filtros que el encuentro presencial causa, incluso si son agresivas o insultos.
Si junto a ello, consideramos el hecho que las redes sociales amplifican nuestras emociones, debido que ellas están diseñadas para crear un efecto de "cámara de eco", donde solo vemos contenido que confirma nuestras creencias. Lo que alimenta la ira y la frustración, ya que solo estamos expuestos a puntos de vista que coinciden con los nuestros.
Nos dice Roberto Karmelic y Ramón Vargas en su investigación: Tod@s te odian: campañas de repudio virtual y noticias falsas
La actividad de redes sociales está dominada actualmente por los bots, es decir, por cuentas programadas para generar y amplificar mensajes agresivos hacia personas que no comparten sus posturas.... proliferan en forma considerable las campañas de desinformación, mentiras e insultos haciendo que el entorno de esta red se contaminara por su incesante labor difamatoria.
En esa misma línea se expresa Max Fisher:
Las redes sociales profundizan drásticamente la indignación moral, amplifican la rabia y amplían a quién la diriges.
Opinamos con tanta vehemencia porque nuestros sesgos nos dominan, la manipulación nos guía, la visceralidad emocional nos alimenta y porque sentirnos superiores, dueños de la verdad, es un estado de placer que a muchos nos va embriagando.
Es por ello, que debemos hacer la pausa, opinar de todo y sobre todo es algo que debemos aprender a regular, más aún cuando no poseemos la información completa o simplemente notamos que lo haremos con rabia.
** Anger in social networks: Why do we express our opinions so vehemently?**
The website unisimon.edu.co reports:
Miguel, a young man interested in national politics, published on his Facebook social network account, by way of satire, a caricature of the goddess Temis - who represents justice - with her face completely covered with a sheet and next to her the figure of two men, whose message reads: "Yes, she used to blindfold herself, but now she covers her face of shame", criticizing the country's jurists. One netizen responded to his satire with an expletive, claiming that justice can no longer kneel to people who think like him. Other users of the social network joined the discussion and all imposed their thoughts.
This phenomenon in social networks has become common, in a space where public opinion is said to be expressed "freely", which translates as an avalanche of comments full of anger and insults.
Reality that feeds on online disinhibition, because the anonymity offered by the virtual world leads us to act differently than we would in real life. We feel freer to express our opinions, without the filters that the face-to-face encounter causes, even if they are aggressive or insulting.
If we also consider the fact that social networks amplify our emotions, because they are designed to create an "echo chamber" effect, where we only see content that confirms our beliefs. This fuels anger and frustration, as we are only exposed to views that match our own.
Roberto Karmelic and Ramón Vargas tell us in their research: Tod@s te odian: campañas de repudio virtual y noticias falsas
The activity of social networks is currently dominated by bots, that is, by accounts programmed to generate and amplify aggressive messages towards people who do not share their positions.... disinformation campaigns, lies and insults proliferate considerably, causing the environment of this network to be contaminated by their incessant defamatory work.
Max Fisher expresses himself along the same lines:
Social networks dramatically deepen moral indignation, amplify anger, and amplify to whom you direct it.
We express our opinions with such vehemence because our biases dominate us, manipulation guides us, emotional viscerality feeds us and because feeling superior, owners of the truth, is a state of pleasure that intoxicates many of us.
That is why we must pause, give our opinion about everything and about everything is something we must learn to regulate, even more so when we do not have complete information or we simply notice that we will do it with rage.
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