Desde hace unos años me ha llamado la atención la vida que llevan las personas con discapacidades, ya que aunque son una minoría de la población mundial, son seres humanos que se adaptan según lo requiera la situación.
¿A qué me refiero con esto? Pues, ellos carecen de alguna capacidad física o mental, pero a pesar de eso viven el día a día como si no hubiera un mañana, aun sabiendo que son “diferentes”.
A mí personalmente me parece muy interesante la vida de los ciegos, ya que el sentido más utilizado (cotidianamente) es la vista; Pero si de repente te quitan eso, ¿cómo quedarías?
O sea, pasar de apreciar todo nuestro alrededor, a solo ver un fondo negro.
Suena muy desesperante, pero hay mucha gente que vive así.
Y pensar que los ciegos aunque le falta el sentido con mayor “importancia”, desarrollan increíblemente el oído y el olfato.
Se podría decir que son unos murciélagos, ya que estos animales son ciegos, pero utilizan ondas de sonido para orientarse por medio del eco que se produzca luego de que dicho eco rebote en una superficie, lo que le permite al animal saber a qué distancia está cada objeto a su alrededor.
El tacto, vaya que el tacto es su mejor amigo luego que las personas pierden su vista.
El bastón que usan los ciegos es una especie de mapa móvil que los acompaña a cada lugar al que se dirigen.
Y como estas habilidades hay muchas más.
Es muy increíble pensar que un simple ser humano puede adaptarse según su condición.
Y una de las cosas más fascinantes de estas personas, es que no se quejan por su “condición”.
Esto me lleva a pensar…
¿Y yo por qué no puedo desarrollar esas habilidades?
Y una de las muchas respuestas posibles para esta pregunta puede ser: Flojera o Apatía. Digo esto porque tengo todos los medios posibles para hacerlo, estoy “completo”.
Pero no lo hacemos porque los seres humanos necesitamos pasar un mal momento para apreciar nuestras capacidades y herramientas.
Quisiera pasar un día completo con los ojos vendados y experimentar un día cualquiera de un ciego para agradecer más por mi vista, ya que hoy estamos pero mañana no sabemos.
(Casi lloro escribiendo esto).
Muchas gracias por su tiempo para leer esta reflexión. Espero que haya sido de su agrado y podamos agradecer más y quejarnos menos.
Y sin más nada que decir…
HASTA LA PRÓXIMA.