English version
Today’s travel destination takes us to the crystal-clear waters of Güirintal Beach. As you may have noticed from my previous posts, I find the marine ecosystem fascinating, which is why I share with you every experience from my adventures exploring nature.
Güirintal is a beach located on the outskirts of the city of Cumana, a somewhat hidden paradise that I can reach with relative ease. Perhaps the most impressive thing about this place is that the beach is shallow; you have to walk at least 80 meters out to find a spot to swim, so it’s perfect for younger children to play and have fun.
Upon arriving, I observed a flock of pelicans gathering on a small pier jutting out into the sea; there they rested while taking turns going out to fish. It was fascinating to witness a violent scene among them: a seagull had managed to catch a fish after diving into the sea, and as it took flight again, an aerial battle ensued with other seagulls and terns trying to snatch the fish away. After an intense struggle, the fishing seagull managed to swallow its prey in the midst of the commotion.
After witnessing such a spectacular sight, I walked over to explore some rocks near the beach, where I spotted several crabs. As soon as they heard the sound of my footsteps, they scurried away, so it was quite a challenge to try to photograph one. My father, with his skills as a hunter and fisherman, managed to catch one. The specimen you see here is a species quite unusual to me, known as a spider crab due to its peculiar shape. Although they only bite if they feel threatened, you have to be careful with their claws to avoid getting hurt. We also came across a hermit crab (though it was dead), which is known for living in shells because it has a soft abdomen and needs protection.
I also found a peculiar purple sea urchin (Echinoidea), which is dangerous if stepped on due to its movable spines, so we handled it with great care. Although my dad told me they’re edible, I find it hard to consider them an exotic seafood appetizer—at least this kind of delicacy isn’t for me.
During my walk, I also found a close relative of this species: sea cucumbers (Holothuroidea). In some parts of Asia, this species is considered a delicacy, which is why it is classified as endangered in various parts of the world due to indiscriminate harvesting.
The water was so crystal-clear that you could see algae near the rocks, as well as tiny fish—the popular cherecheres (Haemulon steindachneri)—swimming back and forth. They tend to attack, mistaking warts or fleshy moles for food, which can be a nuisance to swimmers.
I was struck by the black holes along the shore; my dad explained that they’re caused by small crustaceans, which is why, around noon, we saw two people digging up clams and mussels buried near the rocks—they were hiding in the burrows they used for feeding and shelter.
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As for the flora, I was able to identify several uveros (Coccoloba uvifera), which have large, round leaves and purple, sweet, and juicy fruits. They reproduce easily in sandy soils with high salinity, making this habitat perfect for this type of tree. Walking a little further, I spotted coconut palms (Cocos nucifera); they were quite large and can grow up to 25 meters tall. The coconut is a very versatile fruit in the kitchen, especially for making desserts.
As I walked along, I also saw domestic animals, including a cat, a dog, and a donkey, all enjoying their morning at the beach. And no wonder—the scenery and the sense of tranquility are truly delightful; it’s like discovering a paradise and relaxing on the sand.
Without a doubt, the beaches of Sucre State are the best in Venezuela. The state’s extensive coastline offers the chance to discover wonderful places from one end to the other—from the Paría and Araya peninsulas to more distant spots like Cariaco, Río Caribe, or Güiria—where you can appreciate an unparalleled diversity of marine life. Here is Güirintal, a spectacular beach that can be reached by public transportation in less than 30 minutes from Cumana.
Versión en Español
El destino turístico de hoy nos lleva a las cristalinas aguas de la playa Güirintal, como se podrán dar cuenta -por mis publicaciones anteriores- encuentro fascinante el ecosistema marino, de allí que comparta con ustedes cada experiencia de mis aventuras descubriendo la naturaleza.
Güirintal es una playa que se encuentra en las afueras de la ciudad de Cumaná, un paraíso un tanto escondido al que puedo acudir con relativa facilidad. Quizás lo más impresionante de este sitio es que la playa tiene poca profundidad, se debe caminar al menos unos 80 metros de distancia para encontrar un espacio para nadar, así que es perfecta para que los niños más pequeños jueguen y se diviertan.
Al llegar, observé una bandada de pelícanos que se reunían en un pequeño muelle ubicado dentro del mar, allí descansaban mientras se turnaban para ir de pesca. Fue muy interesante observar una escena violenta entre ellos, resulta que una gaviota había conseguido atrapar un pez tras caer en picada sobre el mar y al retomar el vuelo se presentó una pelea aérea con otras gaviotas y tijeretas que querían arrebatarle el pez. Tras una intensa batalla, la gaviota pescadora logró engullirse a su presa en medio de la trifulca.
Después de observar tan escandaloso espectáculo, caminé para explorar algunas rocas cerca de la playa, allí pude observar varios cangrejos, los cuales al escuchar el sonido de los pasos huían a toda prisa, por lo que fue un desafío intentar fotografíar alguno. Mi padre, con sus habilidades de cazador y pescador, logró capturar uno. El ejemplar que observan acá es una especie bastante extraña para mí, conocida como cangrejo araña por su peculiar forma. Aunque solo muerden si se sienten amenazados, hay que tener cuidado con sus tenazas para no pasar un mal rato. También tropezamos con un cangrejo ermitaño (pero estaba muerto), el cual se caracteriza por habitar en conchas ya que tiene un abdomen blando y deben resguardarse.
De igual forma encontré un particular erizo de mar (Equinoideade) color morado, peligroso si se llega a pisar debido a sus espinas móviles, de allí que lo manipulamos con mucho cuidado. Si bien mi papá me indicó que se pueden comer, dificulto que pueda considerarlo como un exótico aperitivo marino, al menos este tipo de exquisiteces no son para mí.
En mi paseo además hallé a un familiar cercano de esta especie, me refiero a los pepinos de mar (holoturoideos), en algunas partes de Asia consideran a esta especie un manjar, de allí que sea catalogado en peligro de extinción en varias partes del mundo debido a su comercialización indiscriminada.
El agua era tan cristalina que se podían observar algas cerca de las piedras y también a diminutos peces, los populares cherecheres (Haemulon steindachneri) moviéndose de un lado a otro. Suelen atacar al creer que verrugas o lunares carnosos pueden ser alimentos, llegando a ser una molestia para los bañistas.
Me llamó la atención los agujeros negros en la orilla, mi papá me explicó que son causados por pequeños crustáceos, por eso en horas del mediodía observamos a dos personas sacando almejas y mejillones enterrados cerca de las piedras, así que estaban escondidos en las guaridas que utilizaban para alimentarse y protegerse.
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En cuanto a la flora pude identificar varios uveros (Coccoloba uvifera), los cuales poseen hojas grandes y redondas, cuyos frutos son púrpura, dulces y jugosos. Tienen facilidad para reproducirse en suelos arenosos y con alto grado de salinidad, de allí que este hábitat es perfecto para eeste tipo de arboles. Caminado un poco más divisé palmeras de coco (Cocos nucifera), eran bastantes grandes, estas pueden llegar a alcanzar hasta 25 metros de altura. El coco es una fruta muy versátil en la cocina, sobre todo para realizar postres.
De igual forma en mi transitar observé a especies domésticas entre ellas un gato, un perro y un burro, todos disfrutando de su mañana de playa. No es para menos, las imágenes del paisaje y la tranquilidad que se respira es realmente algo placentero, es descubrir un paraíso y relajarse en la arena.
Sin duda, las playas del estado Sucre son las mejores de Venezuela, la extensa costa del estado nos brinda la posibilidad de encontrar lugares maravillosos desde un extremo al otro, pasando por las penínsulas de Paría y Araya, hasta lugares más lejanos como Cariaco, Rio Caribe o Güiria, se puede apreciar una diversidad de elementos marinos inigualables. Acá está Güirintal, una playa espectacular a la que se puede llegar en transporte público y en menos de 30 minutos desde Cumaná.
✓Photos from my personal gallery, edited with Fotocollage.
✓Text translated with DeepL.
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✓Fotos de mi galería personal, editadas con Fotocollage.
✓Texto traducido con DeepL.
✓Fuentes consultadas: