English version
I live in Venezuela, and if I had the power to legislate and thereby try to curb high pollution levels, I would establish an action plan covering several areas. Although regulations to control carbon emissions from vehicles have been in place around the world for some time, petroleum-based fuel still powers a large percentage of the vehicle fleet, so the transition to sustainable fuels should be completed within a decade.
Although it may seem somewhat hasty, we must pick up the pace to move toward progress. Within this legal framework, a tax should be implemented on pollutants from industries and even on people who litter in the streets. In turn, these resources should be allocated to subsidize programs that promote energy efficiency through educational projects, which will be aimed at raising awareness among citizens.
The population explosion in large cities must also be analyzed, and jobs should be decentralized so that people seek to migrate to other places. Poor urban planning leads to pollution because while the demand for housing and services increases, structures remain the same, collapsing under new requirements for which they were not designed.
In this regard, laws should not only focus on addressing pollution problems in a corrective manner, but also preventively. Punishing those who litter would be pointless if urban planning does not provide adequate facilities for waste disposal. Therefore, alternatives must first be developed to eradicate the problem, and then people must be compelled to use them.
Without a doubt, one of the greatest uncertainties in a legal framework against pollution is the production of electricity through non-polluting mechanisms. Ruling out nuclear energy, since very few countries can afford such a complex and costly project, a reasonable option is to take advantage of other natural resources that do not involve burning oil. In this case, a viable proposal would be to implement the use of hydrogen and gas, among other options, to produce electricity.
Although it is a sensitive issue, I believe it is appropriate to have a law that addresses the amount of disposable products currently sold. The useful life of electrical and electronic devices is only a few years, less than five, leaving a large number of devices obsolete and turning them into waste. Technology is advancing at a dizzying pace, but this should not influence practices that I consider dishonest in the commercial sphere.
Of course, planting trees and controlling deforestation and unscrupulous mining must be included in any anti-pollution bill. Education on environmental preservation must also be included in the school system in order to raise critical and conscious citizens.
It is understood that it is difficult to replace materials such as plastic, which is practically ubiquitous. In this case, research should be conducted into alternative materials because this petroleum derivative has also become a headache when it comes to waste. While some types of plastics are recyclable, most are not, especially plastic bags.
The creation of a mechanism that transforms plastic waste into energy would be a major advance for humanity, but we are far from that point, although important goals have been achieved by transforming certain organic waste into biofuel. Undoubtedly, fewer disposable products are needed to lower pollution rates, with the economic and commercial problems that this may bring.
This is my entry for the monthly contest proposed by the Amazing Nature community. I would like to invite and
to tell us how they would change the world if they were the president of their country's Ministry of the Environment.
Versión en Español
Vivo en Venezuela y de tener el poder para legislar y con ello intentar detener los altos índices de contaminación, establecería un plan de acción que abarque varios ámbitos. Si bien desde hace tiempo en el mundo existen normativas para controlar las emisiones de carbono en los vehículos, todavía el combustible derivado del petróleo mueve un gran porcentaje del parque automotor, así que el paso a combustibles sostenibles debería realizarse en un plazo no mayor a una década.
Aunque parezca un tanto apresurado, se debe apurar el paso para avanzar hacia el progreso. En este marco legal se debería implementar un impuesto a los agentes contaminantes provenientes de industrias e incluso a las personas que arrojen basura en la calle. A su vez destinar esos recursos a subsidiar programas que promuevan la eficiencia energética a través de proyectos educativos, los cuales estarán destinados a crear conciencia en los ciudadanos.
También se debe analizar la explosión demográfica en las grandes ciudades, se tendría que descentralizar los empleos para que las personas busquen emigrar a otros sitios. Y es que una mala planificación urbana trae consigo contaminación porque mientras la exigencia de viviendas y servicios aumenta, las estructuras permanecen iguales, colapsando ante nuevos requerimientos para las cuales no fueron diseñadas.
En tal sentido, las leyes no solo deben enfocarse en afrontar los problemas asociados a la contaminación de forma correctiva sino también preventiva. Castigar a quienes arrojan desechos donde no corresponde no tendría sentido si el urbanismo no dispone de un lugar adecuado para eliminar la basura, de allí que primero se deben construir las alternativas para erradicar el problema y posteriormente obligar a las personas a utilizarlas.
Sin duda una de las más grandes incertidumbres en un marco legal contra la contaminación es la producción de energía eléctrica a través de mecanismos no contaminantes. Descartando el camino de la energía nuclear puesto que muy pocos países pueden afrontar un proyecto tan complejo y costoso, una opción razonable es aprovechar otros recursos naturales ajenos a la quema del petróleo. En este caso una propuesta viable sería implementar el uso del hidrógeno y el gas, entre otras opciones, para producir electricidad.
Aunque resulte un tema delicado, creo conveniente que exista una ley que aborde la cantidad de productos desechables que se venden en la actualidad, la vida útil de los aparatos eléctricos y electrónicos es de apenas pocos años, menos de cinco, dejando obsoletos gran cantidad de dispositivos que se transforman en basura. La tecnología avanza a una rapidez vertiginosa, pero ello no debería incidir en prácticas que considero deshonestas en el plano comercial.
Por supuesto que sembrar árboles y controlar la deforestación y la minería inescrupulosa debe estar en cualquier proyecto de ley contra la contaminación. También la educación para preservar el medio ambiente debe incluirse en el sistema escolar, para así formar ciudadanos críticos y conscientes.
Se entiende que es difícil reemplazar materiales como el plástico, que prácticamente es omnipresente, en tal caso se debería investigar sobre materiales alternativos porque también este derivado del petróleo se ha convertido en un dolor de cabeza cuando se trata de basura. Si bien algunos tipos de plásticos son reciclables, la mayoría no lo es, sobre todo el de las bolsas.
La creación de un mecanismo que transforme la basura plástica en energía sería un gran avance para la humanidad, pero estamos lejos de ese punto, aunque se han alcanzado metas importantes al transformar ciertos desechos orgánicos en biocombustible. Sin duda, se requieren menos productos desechables para bajar los índices de contaminación, con los problemas económicos y comerciales que puedan traer.
Esta es mi participación al concurso mensual propuesto por la comunidad Amazing Nature, me gustaría invitar a y a
para que nos cuenten cómo cambiarían el mundo si fueran la presidenta del Ministerio del Medio Ambiente de su país.
✓Photos from my personal gallery, edited with Fotocollage.
✓Text translated with DeepL.
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✓Fotos de mi galería personal, editadas con Fotocollage.
✓Texto traducido con DeepL.