En la septima parte de esta serie en el que los hablo de los efectos de la musica en las personas los hablare sobre porque en malos momentos acudimos a la musica.
¿Ha habido un cambio en la canción que oímos y en por qué la oímos a lo largo de la enfermedad pandémica del coronavirus?
Más allá de la prueba de que se ha producido un crecimiento en la construcción musical a lo largo de el lapso de confinamiento, los musicólogos sugieren existente ahora una más grande preferencia por la melodía reconfortante, familiar y nostálgica. Los datos de los primordiales servicios de streaming y de las compañías que analizan estas plataformas podrían respaldar este criterio.
Según los datos de Spotify, la fama de las canciones que copan las listas de éxitos musicales cayó un 28 por ciento entre el 12 de marzo y el 16 de abril. Como contrapunto, los oyentes de esta plataforma buscaban melodía instrumental y relajante.
En la primera semana de abril, hubo un incremento del 54 por ciento de oyentes que creaban sus propias listas con temas nostálgicos, así como un crecimiento en la fama de la canción de los años 50s, 60s, 70s y 80s.
Bastante más de la mitad de los que participaron en una encuesta hecha por Nielsen Music/MRC Data, a fines de marzo de 2020, aseveraron que, al elegir programas de televisión y melodía, “buscaban un consuelo en contenido familiar y nostálgico”. La encuesta se basó en las respuestas de 945 clientes en USA más grandes de 13 años, además de respuestas online.
Como investigadora que ha estudiado el poder de la canción en tiempos de crisis –más recientemente en el entorno de la melodía de los refugiados de la guerra civil en El Salvador a lo largo de la década de los 80 del pasado siglo–, considero que esta clase de trabajo podría ayudarnos a entender el quiero de recurrir a la melodía de corte familiar como apoyo psicológico a lo largo de este difícil lapso.
LA MÚSICA NOS CONECTA CON NOSOTROS.
En un tiempo en la cual varios se afrontan a un más grande nivel de soledad y ansiedad, la melodía con recursos de familiaridad ofrece paz pues nos rememora lo que somos como personas. Así sea alguna melodía famosa que bailábamos con nuestros propios amigos en la juventud, o una pieza orquestal inolvidable que tocaba nuestra abuela, la canción ilumina recuerdos de nuestro pasado.
La melodía nos posibilita generar una narrativa emocional entre el pasado y el presente una vez que estamos luchando por articular tal narrativa con palabras. Su familiaridad nos consuela ante un futuro que parece poco claro.
La melodía nos ayuda a reconectarnos con nuestras propias identidades. Además nos ayuda, como lo realizan cada una de las artes, a persistir en lo cual podría ser, de otra forma, una averiguación inexpresable de sentido. de esta forma, nos ayuda a reforzar nuestra resiliencia frente a los esfuerzos.
Los seres vivos han usado la melodía para tales objetivos filosóficos y psicológicos, inclusive en tiempos y sitios donde uno pensaría que la canción podría ser lo último en la mente de los individuos.
En uno de los ejemplos más extremos, entre varios otros, los supervivientes de los campos de concentración nazis declararon que solían cantar canciones parientes para reforzar su sentido de identidad y su religión religiosa, en un rato en el que los dos se encontraban gravemente amenazados.
RESILIENCIA EN LA GUERRA CIVIL SALVADOREÑA
Mi indagación presente estima la utilización de la canción para objetivos semejantes a lo largo de la década de los 80s por los refugiados de la guerra civil en El Salvador. Los campesinos y las campesinas que escaparon de la opresión gubernamental hacia los campos de refugiados en Honduras consideraban la canción como un componente importante para su supervivencia psicológica.
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En un nuevo y algunas veces inseguro hogar, lejos de su territorio, ahora asolada por la guerra, los campesinos y campesinas tocaban, escuchaban y bailaban antiguas y novedosas canciones del folklore salvadoreño para conservar viva la llama de sus identidades previas al problema, en una país que habían dejado atrás. A veces componían novedosas letras de canciones clásicos, para De esta forma documentar la persecución de los refugiados.
Las canciones proporcionaban un medio para conservar la identidad, al igual que una narrativa emocional para eventos traumáticos difíciles de explicar con palabras. Era un plan que ayudó a los refugiados a manejar los retos del presente y a hacer frente a un futuro incierto.
LA CRÓNICA DE NORBERTO AMAYA
En 2019 ayudé a hacer una averiguación para un cortometraje documental sobre un destacado refugiado y cantautor, Norberto Amaya. La crónica de Amaya muestra cómo los músicos salvadoreños emplearon la melodía para contribuir a sus compatriotas refugiados a manejar los retos psicológicos de su situación. La cinta se produjo debido a una participación entre la Universidad de Western Ontario y Juan Precioso de Triana Media, y contó con la ayuda del Consejo de Indagación de las Ciencias Sociales y Humanidades canadienses.
Las canciones de los refugiados de la guerra civil del Salvador evidencian que la canción, así sea vieja o nueva, cumple una funcionalidad esencial para los humanos que se afrontan a problemas, tanto a grado personal como cultural.
CONEXSIONES CON LA SOCIEDAD
La enfermedad pandémica de la coronavirus ha impactado a varias sociedades muchísimo más que a otras, y demostró cómo en tiempos de crisis las desigualdades existentes quedan todavía más al descubierto. En cada una de las sociedades dañadas, no obstante, la enfermedad pandémica tiene la función de ocasionar sentimientos de ansiedad involucrados con traumas anteriores y separaciones existentes.
Oír la canción que nos resulta familiar nos rememora a amigos e individuos cercanas que nos han ayudado a conceptualizar lo que somos. Por bastante distinto que haya sido el caso a la que se enfrentaron los refugiados de la guerra civil salvadoreña, como a ellos, la canción familiar nos posibilita volver a conectar tanto con la identidad propia como con una sociedad más amplia de parientes, amigos y extraños que además añoran estas canciones parientes. Y en otras palabras algo que nos ayuda a sobrellevar el confinamiento y la ansiedad.
El aparente instinto humano de buscar mecanismos que permitan la reconexión cultural tiene su ciencia. Los especialistas en los estudios del trauma aseguran que, para varias personas, las prácticas culturales parientes tienen la posibilidad de ser más efectivas que el procedimiento psiquiátrico para contribuir a lidiar con eventos potencialmente traumáticos.
La poeta y activista de Estados Unidos Maya Angelou redactó emotivamente:
“La canción era mi refugio. Con ella podía gatear hasta al espacio en medio de las notas y acurrucarme, dándole la espalda a la soledad”.
Bastantes personas seguramente logren identificarse con el mismo sentimiento. Es viable que todavía no tengamos los vocablos para articular nuestra contestación a el caso en la que la raza humana está en la actualidad. Sin embargo relacionarnos con la melodía nos da tranquilidad. La canción nos da un medio para iniciar a procesar nuestras propias emociones, para mantenernos conectados con nuestras propias identidades pre-pandémicas y para participar en algo que es más enorme que nosotros mismos, inclusive a lo largo de la vida en el confinamiento.
Kyla Muñoz Galarza y Felipe Quetzalcoatl Quintanil.
https://theconversation.com/covid-19-por-que-en-los-malos-momentos-nos-aferramos-a-la-musica-que-nos-resulta-mas-familiar-139042