Hoy al dejar de descansar y querer salir de la base me di cuenta que había muchos monstruos todavía afuera, así que decidí esperar a que se fueran.
Mis compañeros de misión no se encontraban y no hay mucho que hacer realmente en la base, por la falta de recursos principalmente. Así que estuve esperando durante un breve momento y sorpresivamente apareció un enderman dentro de la base.
Mi primer instinto fue intentar huir, pero rápidamente recordé lo que me había enseñado el capitán sobre como lidiar con este tipo de seres. Así que me armé de valor y lo enfrenté con el objeto que tenía a la mano ,en ese momento tenía un pico de piedra. Sin mirarlo a la cara pude acabar con él.
Pasado aquel incidente con el enderman y después de haberme cerciorado que ya no había más monstruos en la cercanía de la base, decidí explorar las cercanías de la base una vez más para acostumbrarme a la ingravidez.
Durante mi caminata lunar me fui encontrando con meteoritos , los que miné por orden de el capitán.
Durante el recorrido que realicé nunca me alejé demasiado de la base, sin embargo, tengo que admitir que durante todo el tiempo que pasé afuera no presté atención a los niveles de oxígeno en los tanques.
Por suerte me percaté que uno de los tanques ya estaba por agotarse y decidí regresar para recargarlos. De no percatarme de mi falta de oxigeno, no me imagino que pudo haberme pasado. Solo y sin ninguna ayuda cerca. Tengo que ser más cuidadoso con los niveles de oxígeno en mis tanques.
Resuelto el problema del oxigeno continué explorando y al atardecer regresé a la base.
Para cuando anocheció, ya estaba dentro de la base, sano y salvo.
Las noches lunares son muy largas, espero acostumbrarme pronto y encontrar algo que me ayude a distraerme. No sé si podré aguantar la estancia lejos de la tierra, temo por mi cordura.