Hoy regresamos a la Tierra.
El capitán decidió que teníamos que regresar a la Tierra para obtener recursos que nos hacen falta en la base lunar.
Yo y el primer oficial fuimos los elegidos para acompañar al capitán. Al llegar a la base de la Tierra lo primero que hizo fue darnos una armadura de diamante y unos anteojos.
Los anteojos sirven para poder encontrar más fácilmente los minerales que necesitamos. Disminuyen un poco la visión pero creo que es un pequeño precio que podemos pagar.
Uno de los materiales que necesitamos se encuentra en los pantanos, así que nos pusimos en marcha. Comenzamos a caminar sin rumbo definido hasta que empezó a caer la noche. Tratamos de avanzar lo más que pudimos pero los monstruos empezaron a atacarnos, por lo tanto decidimos excavar para formar una pequeña cueva y refugiarnos de las creaturas que merodean en la oscuridad.
Al amanecer reanudamos la marcha y después de un tiempo nos encontramos con las mesetas. Ahí encontramos minas abandonadas con una gran cantidad de recursos y un generador de monstruos que el capitán pudo contener sin problemas. Aquí me di cuenta que mi orientación no es muy buena, perdía muy fácilmente el rastro de mis compañeros de viaje.
Después de batallar un poco con los zombies y los esqueletos y minar un poco, seguimos la marcha en busca del pantano. Seguimos caminamos hasta llegar a un gran cuerpo de agua donde el capitán, al echar un vistazo a los alrededores, avistó una aldea y como ya estaba por llegar la noche decidimos pasar la noche ahí.
El capitán nos dio al primer oficial y a mí una lancha para podernos desplazar más rápidamente y refugiarnos antes de la caída de la noche.
Pero al llegar nos percatamos que ¡no tenían camas! Así que tuvimos que pasar la noche dentro de una especie de librería y esperar la llegada del día.
Ya con el sol sobre nuestras cabezas reanudamos el viaje, pero ahora por mar. Avanzamos hasta la otra orilla de este inmenso océano donde nos esperaba más mesetas.
Continuamos avanzando por tierra encontrándonos con otro generador de monstruos, el cual decidimos dejarlo en paz ya que se trataba de uno que genera arañas venenosas. También encontramos un lago de lava en donde por descuido del primer oficial , al estar cavando cerca cayó dentro de la piscina de lava y murió. Yo tuve que recoger las cosas que dejó tras su caída.
Me pareció irónica la muerte del primer oficial, puesto que la mayor parte del viaje me recordaba lo rápido me pierdo y lo fácil que muero. Afortunadamente el capitán pudo traerlo hasta nuestra posición y continuar la marcha.
Seguimos caminando hasta que decidimos descansar en una meseta pequeña rodeada de dos causes de río. Espero que podamos encontrar el pantano pronto.