La enseñanza del cactus
En mi jardín un cactus respira,
su tallo retiene el agua,
como una esponja de mar,
anclada al bentos marino.
Con su apariencia nos regala
sus hojas y espinas,
reflejando la polaridad de la vida,
con sus luces y sombras.
Cada espina invita a la cautela,
cada hoja representa la esperanza.
La dualidad no es enemiga,
es el pulso que sostiene al ser,
con sus pares de opuestos,
balanceados en equilibrio divino.
Nos enseña que las metas y sueños,
se cumplen con acciones y persistencia,
que la salud y la enfermedad,
son parte de la existencia,
y que los latidos del corazón,
no pueden impulsar la sangre,
que oxigena nuestra integridad,
sin el danzar contráctil,
de su sístole y su diástole.
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Foto tomada con mi celular Pixel 6a
Texto por Andrés Brunet
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