Desde el fondo de la tierra,
Un niño triste nos mira.
Desde las frías estepas del sur,
Un manantial de aguas volcánicas socavó
El poema,
Las colinas se truncaron en piernas
De mujer,
Amaron el silencio de la ausencia,
Lloraron en el corazón de una cebolla,
Desde el valle que cuenta,
Que canta
Entre la cordillera y el mar,
Saltó ataúdes,
Probó el vino,
Amó el amor del marinero
Desde la espiga del sur
Tomó el mundo en su mano,
Su corazón sucumbió
Al final
Como una isla negra
Cuando vio
Que se vestía de rojo
Su vastedad
De pinos.

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