Frank siempre iba al mismo bar, a la misma hora de siempre, escapando de su vida monótona y de su concubina y tres hijos que cada día exigían más de él, desde su punto de vista, la vida podía hastiarlo y asfixiarlo hasta el punto de querer arrancarse el cabello.
Esa noche en particular, mientras tomaba un whisky barato, una mujer joven y hermosa se acercó a la barra, tarareaba una canción de amor, pidió un coctel de frutas y comenzó a revisar su teléfono, sus ojos parecían brillar pero sólo lo notarías si te acercabas lo suficiente, el hombre quedó intrigado, pero pensó que era una dama de compañía, por ello decidió no acercarse, hasta que ella se fue.
Ése día había una presentación de una tal Erin, él, que ya frecuentaba aquél bar desde joven, nunca había oído tal nombre, hasta que la vio, a diferencia de las demás, ella cantaba con vida, sin un ápice de duda en su voz, disfrutó sus canciones a cada nota, al oírla, el hombre sintió su mundo venirse abajo y reconstruirse en un segundo, tenía más color, un sabor amargo, le faltaba dulzor, el escozor de una sonrisa se vio en aquél bar lleno de vidas sin sentido o adolescentes queriendo tener experiencias.
Rió solo, cosa que no hacía seguido desde que tenía una vida repetitiva, se sintió pleno hasta que la muchacha bajó del escenario, al cabo de unos minutos, ella volvió a la barra con dificultad, la felicitaciones sobraban, no había persona que no hubiese notado su existencia, y allí, en ése segundo, cuando el bartender le preguntó si deseaba algo de beber y ella negó, él ordenó que le dieran lo que desease.
Ella se acercó y agradeció, excusándose con su falta de dinero, hablaron por minutos de sus vidas, incluso luego de que llegara su bebida.
Así pasaron los días siguientes, ella decía no tener dinero por dárselo a su madre, él comenzó a trabajar horas extra, a faltar a los compromisos con su familia.
Probó sus besos, sus caricias, los mimos que ella le hacía podían dejarlo en el Cielo, en un éxtasis etéreo, incluso sin estar desnuda.
Pero él no era el único que lo hacía.
Ella encontró a alguien con más dinero, que —al igual que él— escapaba de su realidad, dejándolo sólo, porque así era ella en verdad, una mente ingeniosa que sólo sabía de engaños y mentiras, de personas que podían comprarle no sólo tragos, sino viajes, casas que luego vendía, apartamentos que no utilizaba, una leona que nunca saciaba su apetito, su gula la hacía querer más, siempre.
Él no sólo quedó devastado, sino que estaba en plena separación.
Se podía decir que nunca en realidad amó a la madre de sus hijos como se había enamorado de ésa joven, muchos representaban éste dolor con estar vacío, pero él no, en ése momento sintió múltiples sentimientos entremezclados, sintió, por primera vez en su vida, el deseo vívido de querer matar a ése hombre que la cortejaba y las ganas de querer morir.
Pero no moriría, él seguiría trabajando y asistiría a las visitas semanales con sus hijos, vería los hijos de su ex mujer opacos y su semblante decaído, todo por una mujer que no buscaba más que dinero, ¿Así continuaría la vida para él?
La verdad es que sí, su vida se había resumido en unas cuantas palabras que, al final, no serían apreciadas por nadie, porque algunos relatos, simplemente, son vacíos y sin alma, mientras que otros se llenan de vida y alegría.
Éste era uno de esos, no tienen final feliz, ni siquiera un buen comienzo... se podría decir que se mantienen en un intermedio interminable.
Aquí les dejo los últimos escritos en caso de que quieran leerlo.
El corazón enjaulado del príncipe.
La portada la edite en la pagina
Canva
La chica de la portada me donó esta imagen, o sea que tengo permiso XD
Le doy las gracias por leer mi escrito.
Entre todos hay que apoyarse, así que déjame tu último post y con gusto lo veré.
◕‿◕
Que tenga un buen, lindo, maravilloso y emocionante día.