Buenos días mis queridos #Hivers, especialmente a la comunidad #literatos, a todo su equipo y a su patrocinador
, que una vez más nos brindan a los escritores la oportunidad de destacarnos en el arte de la composición a través de sus maravillosos concursos de literatura. En esta oportunidad el concurso es de “Monólogos” y el concepto: “La mujer y su imaginación”. A continuación les comparto mi monólogo.


Para participar pueden entrar al siguiente enlace:
Al despertar la mañana siguiente del sepelio, después de una noche agitada entre pesadillas e insomnio, sentí una especie de turbulencia en mi cabeza, todo a mi alrededor daba vueltas, cerré los ojos para ver si pasaba pero la sensación era la misma, quizás peor porque en la oscuridad de mis párpados cerrados se proyectaba un remolino que no dejaba de girar y se hacía más grande y más pequeño hasta marearme y no podía ponerme de pie. Decidí quedarme unos minutos recostada en la almohada haciendo un recuento de todo lo sucedido porque aún no lo digería. Intenté dormir nuevamente pero fue inútil porque despertaba sobresaltada pendiente del horario de sus medicinas, o agitada por sus gritos llamándome. Todos los ruidos me parecían que era ella moviéndose por la casa, no lograba conciliar el sueño, todo lo vivido seguía encapsulado en mi imaginación.
Por fin, sacando fuerzas de algún lado pude levantarme, sosteniéndome de la pared del pasillo llegué al baño, me lavé la cara y me quedé fijamente viendo en el espejo mis ojeras, eran inmensas, los ojos enrojecidos del llanto, el rostro hinchado, y en ese instante me dije: “¡Oye! ¡Mírame a los ojos! Sí, tú! ¡Escucha bien lo que te voy a decir! ¡Ya se fue! ¡Ya descansó! ¡Ya no está! ¡Déjala ir! Tienes que comenzar a soltar toda esa tormenta que llevas dentro de ti, la crisis terminó, diste lo mejor de ti, hiciste todo lo que estuvo en tus manos, la mimaste, la consentiste y cuidaste de ella como a tu tesoro más preciado, pero la vida es así, las cosas llegan y se van porque tienen su tiempo determinado, los seres humanos no pueden permanecer eternamente junto a nosotros. ¡¡Vas a sanar!! No será hoy ni mañana, pero con el pasar de los días vas a aceptar que se fue, que está en un lugar hermoso donde ya no está sufriendo y desde allí te va a proteger siempre.” Cerré los ojos y como por arte de magia sentí una paz muy grande, sí, era cierto, poco a poco la estaba dejando ir.
Me despido hasta una nueva convocatoria. Gracias por visitar mi blog. Que tengan una feliz tarde.