Buenos días hiverfamilia. Hoy realicé una adaptación de mi soneto "Un día difícil en la faena del llanero", que formó parte del concurso de sonetos en honor el poeta Andrés Eloy Blanco, y lo convertí en una copla ampliando sus versos, y recreando el escenario con otras situaciones muy simpáticas que hicieron de la composición un paseo muy divertido. Espero que lo disfruten.
LOS CUENTOS DE LA GRANJA
Muy temprano se levanta
el llanero a su faena,
pues su amor por la sabana
lo lleva dentro’ e las venas.
Con el primer canto’e gallo
y un guayoyo bien colao,
ya sabe lo que le aguarda
en la jornada del día
pero su carácter recio
lo lleva muy bien plantao.
La granjera tempranito
sale con su delantal,
a recoger las mazorcas
que cuelgan en el maizal.
Pero un becerrito loco
se atraviesa en su camino,
la tira sobre el chiquero
donde comen los cochinos.
Disgustada la mujer
se levanta como puede,
llena de lodo hasta el coco
de la rabia ya está verde.
Grita molesta al causante
de soltar el animal,
la gran rabia que sintió
y hasta de morir, su mal.
Al rato vuelve bañada
limpiecita y perfumada,
pa’ mitigar el hedor
que le dejó la encharcada.
Pero igualito otras mozas
perciben el feo aroma,
que despide cuando pasa
de los pies hasta la cresta
y murmuran entre dientes:
¡Ay, fos! ¿Qué es eso que hiede?
Por aquí hay algo que apesta.
La granjera disgustada
por las feas murmuraciones
les lanza varias palabras
y se llega hasta el corral,
arrimó varias gallinas
pa’ recoger los huevitos
que usarían otras mozas
pa’ preparar de almorzar.
De la misma calentura
que traía desde afuera
por ir a bañarse pronto
hizo todo apresurada,
con la mala suerte de ella
que por tanta rapidez
se le han caído los huevos
y se resbala otra vez,
quedando más empatucada
que la caída anterior
y la cosa se complica
porque le aumentó el hedor.
A lo lejos un novillo
viene a paso desbocado
espantando a las gallinas
que estaban por todos lados,
las plumas se alborotaron
y salieron despedidas
pegándose a la granjera
en su cara ya cochina.
Dentro del potrero espantan
los gritos del domador,
pues el nuevo rucio moro
ha resultado ser brioso
y no permite el control.
Mientras el público afuera
mira todo el alboroto
y con los nervios revueltos
se están comiendo las uñas
por todos los batacazos
que le están dando a aquel hombre,
y gritan: ¡Bendito sea Dios,
se le complicó el coroto!
Por el lugar atraviesa
la granjera disgustada
va rumbo pa’ la laguna
a sacarse su patuque,
pero con la pestilencia
que dejaba en el camino
los presentes desmayaron
y se cayeron de bruces.
La mujer vuelve a su casa
ya con aspecto mejor,
pero con la gran rabieta
manda a otras niñas mozas
a culminar su labor.
Después de todo el cansancio
que le dejó el mal momento,
habiendo días mejores
donde no hay tanto tormento.
Dio gracias a su creador
por brindarle aquella vida,
porque la labor del campo
es por bien su preferida.
Cuando todo ha terminado
y el día llega a su fin,
todos ríen a carcajadas
de anécdotas del trajín.
Y al fuego de una fogata
expresan su pregonar,
de las labores del campo
saboreando algún manjar.
)
Imágenes cortesía de Pixabay y de mi archivo personal