Como hago cada mañana
me disponía a caminar
por los parajes del puerto
que adornan esta ciudad.
Una bandada de pájaros
acostumbrado a emigrar
de otros paisajes marinos
acababa de llegar.
Era un bello panorama
el que se podía apreciar
los barquitos a lo lejos
se cruzaban sin parar.
Qué espectáculo tan magno
nos brindaba aquella estancia
son maravillas divinas
que carecen de arrogancia.
Unos chicos en la orilla
ignorando el panorama
preferían disfrutar
el chatear con una chama.
No entendí su preferencia
teniendo frente a su vista
esa vital complacencia
donde la naturaleza invita.
Todo tiene su momento
por un instante pensé
de sacar yo el aparato
sólo fotos captaré.
Porque conversar es bello
y sana las emociones
pero obsequiar esta vista
también nutre corazones.
Al final de mi paseo
sentado frente a un barquito
seleccioné mis imágenes
y saqué mi celular
donde subí con agrado
tantos paisajes bonitos.
Ésta es mi participación en el:
Gracias a mi amiga