No me reconoces, poesía. He venido ahora a buscarte.
Ahora esperarás mucho en salir de aquí.
Porque aquí no debes permanecer. Mi mente no es tu casa, es sólo el espacio
donde te he imaginado viva.
Y viva no puedes seguir conmigo, obsérvame y háblame a esta existencia en la que hoy estoy.
En esta vida nos olvidaremos, por eso te busco para nacer.
Cada día para nacer. Yo siempre supe de esta tristeza. No la soñé, estuve en ella, habitaba en ella contigo, cuando todos creían que estaba pensando.
Ha sido un sacrificio, recordarte sin tenerte porque en ti no hay más que amor.
He despertado de la oscuridad perenne, siento lo que sientes.
Y uno piensa sin advertir, sin cambiar, de un pensamiento a otro.
Porque todo transcurre en un corazón en tinieblas.
Que a tu lado encuentra la claridad, he vencido con poemas armados de valor. He llegado a la poética del encuentro interior.
Reconócete en mi nueva imagen, en mis noveles letras que hoy te consiguen sin hallarte, esquiva y frágil como fugaz estrella…voy tras tu luz.