Así es ella.
Sus ojos despampanantes,
sus labios que incitan a besar,
su lengua afilada cuál daga,
siempre con la palabra exacta, lista para atacar.
Su cuerpo, arma mortal,
sus piernas, paraíso de ensueño,
su cabello cuál ola de mar,
sus pisadas, firmes y decididas,
pareciera que siempre supiera a donde ir,
hasta cuando está equivocada.
Su voz, espada de doble filo,
te puede incitar a pecar,
te puede dejar en el suelo,
con solo una palabra combinada con una de esas miradas tenaces.
Llena de equivocaciones e imperfecciones,
así es ella.
En la palma de sus manos pareciera sostener el universo,
Y, sin embargo, a veces es tan frágil,
pareciera que con el soplo de la brisa se fuera a desvanecer su figura.
Que su voz se perdiera entre la multitud, como murmullo que pasa.
Tan maravillosa que es, tan frágil que puede llegar a ser,
es la diosa de mi universo, y la dueña de mis deseos.
Y a veces, quisiera desaparecerla de mi mente,
que quedara olvidada entre mis pensamientos.
No soporto tenerla cerca,
no soporto su perfección,
sus piernas y sus pasos perdidos me llevarán a la ruina,
su voz, estridente, que me lleva a locura.
Así es ella, y la amo.
Así es ella, y la detesto.