Cuando llega la noche.
En la lejanía se escuchan murmullos,
recuerdos caminan por los callejones de la mente,
vuelan sobre la ciudad las palabras nunca dichas,
se sumergen en la noche las miradas perdidas.
Como niños que no saben a donde van,
puertas que se abren demostrando secretos,
dudas que se cuelgan de las paredes del olvido,
silencios que transitan en el bullicio de la multitud.
Y cuando miras hacia adelante,
no logras ver nada,
más que lo que se esconde,
a simple vista.
A plena luz del día se pasea la oscuridad.
Detrás de las ventanas los rostros no tienen cara,
en el cielo se ve caminando personas perdidas,
de la realidad que de vez en cuando a todos alucina.
Y quisiera detener el tiempo a veces,
pero el relojero siempre se ríe en mi cara.
Me obliga a avanzar y seguir caminando,
en la dirección que caminan todos los pasos.
Y cuando cae la noche, la luz busca esconderse,
pero siempre se le ve débilmente por las calles.
Y el silencio ya no siente miedo ni pena,
porque todos le temen cuando llega la noche.