¿Qué decir cuando te quedas sin palabras?
A veces el silencio es una respuesta inesperada.
Creemos que siempre tenemos que tener la palabra justa, el consejo adecuado, la lección del día. Pero, a veces, nuestras palabras y nuestra opinión está de más.
Hay ocasiones, donde simplemente queremos ser escuchados, expresar nuestra opinión, sentir que a alguien le importa lo que estamos viviendo, sentimos un peso que nos limita y hasta no abrirnos con alguien, no logramos sentir esa tranquilidad.
Y es allí donde deberíamos, simplemente, escuchar.
Escuchar atentamente a una persona cuando nos está contando algo, mirarle a los ojos, brindarle el apoyo sin juzgarlo, sin sentir la necesidad de dar nuestra opinión, es, en ocasiones, uno de los mejores actos de amor que podemos hacer por otra persona.
Hoy te has acercado a mí,
la expresión en tu rostro reflejaba
que algo estaba pasando por tu mente.
No me precipite a preguntar que te pasaba,
Porque ya tus ojos decían que te faltaban las palabras.
Te sentaste a mi lado,
me miraste con tus ojos tristes,
decías que no entendías lo que pasaba
y te decidiste a hablar libremente.
A medida que te ibas desahogando,
yo te escuchaba atentamente,
y cuando quise decirte algo me pregunte,
¿en realidad necesita que le diga algo más?
algo que seguro, ya ella sabe...
Y fue allí que me quede sin palabras,
decidí, simplemente escuchar,
y el silencio de pronto reino entre nosotros.
Y nos trajo claridad.
Y cuando ya fue momento de irte,
me agradeciste el haberte escuchado,
que ya no confiabas en la gente,
porque siempre creen saber lo que uno pasa,
te juzgan con sus palabras,
y al final no te dejan hablar.
Pero ese día,
me agradeciste el ser diferente,
me agradeciste ese silencio,
ese silencio que era lo que necesitabas,
y la compañía de una mano amiga,
para poder continuar.
Hoy, después de este tiempo,
me pregunto que hubiese sido diferente,
desde ese día te he visto sonreír más,
y cuando sientes que no puedes más,
vuelves de nuevo a verme,
y yo te espero y te escucho atentamente,
porque eso hacemos los amigos.
Estar siempre, cuando el otro te necesita.