Fuente
El tiempo, testigo perfecto
De las penurias que han
Tejido sus propias telarañas
Mentes esposadas al silencio.
Manos con dedos decorados
Mujeres con almas maniatadas
Reflejos de luces a lo lejos
Quebrantados los sueños
Invisibles látigos al acecho
Golpeaban las mentes
Asustadas por el macho
Que martillaba sus ansias
Monasterios testigo del deshecho
De monjas que pululaban por doquier
buscando ser inmaculadas y
Las plumas segregaban su placer
Empoderadas nos sentimos
Con el tiempo a nuestro favor
Demostramos lo que somos
Con valentía y fervor
Mujer perfecta soy hoy