¡Hola, gente de internet! Espero que estén bien. Hace algún tiempo les había compartido el primer libro que escribí, capítulo por capítulo y el cual, había pasado años escribiendo. Hoy quisiera compartirles el primer capítulo de su secuela Cocina del Averno, y que por favor en los comentarios me ayudaran a saber qué podría agregar, qué cosas debería quitar o cualquier observación que tengan a bien hacerme. Sin más preámbulos, les dejaré el capítulo a continuación:
Capítulo 1
Viaje inesperado a Manchester
Ante la lluvia torrencial, la corriente llevará florituras carmesí. Rojo, vi todo rojo. No sabía quien había sido yo, y no sabría quien iba a ser. Rojo, siempre rojo. En un segundo, mi luz se apagaba y el corazón moría lentamente mientras en el agua, florecía su jardín carmesí. Rojo, eternemente rojo. Quizá a nadie le importaría que desapareciera, después de todo, en un mundo de abolengo, el proletario siempre sobra. Rojo... y finalmente negro pues dejé de ver, de sentir, de... existir.
—Esta es la quinta en dos semanas —se quejó Anthonine Payne—, no podemos seguir así.
—Jefe, hacemos todo lo que podemos —dijo uno de los detectives presentes, observando la escena del crimen que procesaban sus compañeros—. En las escenas solo hay osamentas, no hay nada con que comparar... ¡no hay pistas!.
—¿Recuerdas ese caso tan sonado en Londres? El de hace dos años —preguntó Payne.
—¿El caso de El Noctámbulo? —inquirió el detective.
—¡El mismo! creo que tendremos que pedir refuerzo a Las leyendas. El caso nos quedó grande.
—¡Pero jefe! ¿Nos quitará el caso? —preguntó el hombre, indignado.
—La ciudad ya entró en pánico y me parece que el pánico mermará si saben que ellos estarán a cargo. Lo siento, muchachos.
Benedict Fletcher había vuelto a Londres tras recibir un telegrama sobre un nuevo caso de asesinato serial, donde se solicitaba su pronta ayuda y la presencia también de Wyatt Jones.
El joven detective se hallaba fuera del tan conocido Litle Ladys e iba a buscar a su amigo.
Entró en el caldeado lugar y como de costrumbre, había un gran jolgorio. Bebida, música, bailes y cantos atrevidos por parte de las señoritas «artistas». No le tomó mucho tiempo encontrar a Wyatt.
El muchacho asiático estaba sobre una mesa, notablemente ebrio, con una copa en la mano, cantando a dúo con una de las jóvenes que estaba sobre el escenario mientras el público vitoriaba, aplaudiendo, gritando y silbando.
Benedict puso los ojos en blanco y se dirigió a Wyatt, haciendolo bajar de la mesa.
—¡Ben! ¡Maldita sea, estoy tan ebrio que ya estoy viendo visiones! —exclamó Wyatt con una sonrisa estúpida.
—No seas idiota, por supuesto que estoy aquí —dijo Benedict seriamente.
—¿Ya conoces a Louise? —preguntó Wyatt, tomando de la cintura a una joven en extremo hermosa y atrayéndola hacia sí—, canta muy bien y lo hace mejor cuando yo la hago cantar —dijo en tono pícaro mientras los vitores se oyeron de nuevo puesto a que todos los que estaban cerca, oían la conversación. La joven rió y Benedict se enojó.
—¡Wyatt! —lo riñó.
—¡Por Dios, Ben! actúas como un jovenzuelo casto... ¿eres casto, Ben? —preguntó con una sonrisa burlona, provocando la risa de los presentes.
—¡Maldita sea, Wyatt! Hablemos mejor mañana que estés sobrio —exclamó Benedict enfadado.
—¡No, Ben! No te vayas —dijo Wyatt soltando a la muchacha y siguiendo a su amigo hasta la salida, a través de la gente—, te pago a la mejor —le susurró—, o mejor no —dijo al ver la expresión de Benedict —, pero bebamos unos tragos, no te he visto desde que te fuiste de Londres...
—Mañana, Wyatt, mañana. Tenemos mucho de que hablar y todo es bastante serio. Disfruta tu noche.
—¿No te retrendré? —preguntó Wyatt y Benedict negó con la cabeza—, entonces mañana será. Ve a mi casa a eso de las ocho am, desayunaremos juntos.
Por la mañana, Benedict asistió a su encuentro con Wyatt. Cuando lo hicieron pasar al comedor, ahí estaba su amigo y exceptuando la cara de malestar que tenía, lucía muy fresco, ni siquiera tenía ojeras.
—¡Buenos días! —saludó Benedict tomando asiento junto a su amigo.
—¿Qué tal?
—¿Resaca? —preguntó Benedict y su amigo asintió, sirviéndose café.
—Mejor cuéntame de que querías hablarme —dijo Wyatt.
—¿Recuerdas que por carta te conté que renuncié a la policía? —le preguntó a su amigo que asintió con la cabeza mientras masticaba su tostada—, pues he decidido fundar mi propia agencia de investigación y quiero que seas mi socio.
—¿Qué? —preguntó Wyatt con gesto entre sorprendido y halagado.
—Sí, pensé en ir reclutando buenos agentes por todo Londres, y que los entrenaras en al menos lo básico de artes marciales para potenciar su desempeño. Para dar a conocer nuestra agencia, se me ocurrió que podríamos tomar casos sin resolver, El Noctámbulo nos dio mucha notoriedad e incluso antenoche me llegó un telegrama solicitando nuestra presencia en Manchester para resolver un caso nuevo de asesinato serial. ¡Sería la oportunidad perfecta!
—Todo va muy rápido y si aceptara tu oferta, eso querría decir que tendría que dimitir entre hoy y mañana... pero dime primero ¿de qué trata el caso? Debe ser algo complicado para que solicitaran nuestra ayuda.
—En dos semanas han ido encontrando, en un radio de 200 metros, 5 osamentas masculinas y femeninas. Según el forence, los huesos están raspados en algunas zonas, y fracturados en otras, además, los cráneos tienen una fractura causada por algún objeto contundente, siempre el mismo ya que la impresión en todos los casos es igual. Puede ser un mazo o algo parecido.
Lo más extraño es que los huesos no tenían mucho tiempo en las escenas, es decir, para que un cuerpo llegué a la osamenta debe pasar todo un proceso de descomposición como es lógico, sin embargo, según el forence, no hay estos signos en esos huesos.
—¿Y entonces cuál fue su veredicto? —preguntó Wyatt tanto interesado como extrañado. Benedict se encongió de hombros.
—Es lo que nos toca dilucidar —contestó su amigo—, además, claro está, tenemos que hallar a él o los culpables.
Bueno, gente, esto ha sido todo por el post de hoy, espero que les haya gustado. Este es un proyecto en el que llevo meses y al que le tengo mucho cariño, espero estar yendo por buen camino y terminarlo con prontitud. Muchas gracias como siempre a todos por dedicarme su tiempo y apoyo y también quiero darle la bienvenida a los nuevos lectores. Les quiero mucho a todos y ya nos encontraremos en otro post.
Las imágenes de portada y despedida las realicé en Canva.