La novela contiene narración gráfica de asesinatos e imágenes fuertes, por lo que se recomienda discreción. Apto para mayores de edad.
Benedict Fletcher se hallaba frente a la ostentosa casa de los Horan junto a Wyatt, aún no podía creer que después de su sugerencia, Dominic Horan había comprometido a su hija con Nicolai Petrov.
</div—Necesito hablar con Dominic Horan, por favor —solicitó el muchacho a una mucama cuando estaba en el vestíbulo de la gran casa.
—¡Señor Fletcher¡ —exclamó una hermosa pelirroja, con alegría y cordialidad.
—¡Jane! —exclamó Benedict haciendo junto a Wyatt una ligera reverencia—. ¡Qué agradable sorpresa!
Benedict miró tras Jane y observó a una cabizbaja Julieth que se acercaba a ellos.
—Te lo dije, Julieth —expresó Jane contenta pero hablando en voz baja—, te dije que el detective Fletcher era el indicado para arreglar el asunto, ciertamente ese compromiso es una insensatez de tu padre. Ni siquiera el mío está de acuerdo.
—Bueno, vine por eso, pero no quiere decir que pueda lograr que deshaga el compromiso, sin embargo lo intentaré —empezó a decir Benedic, pero en ese instante bajaban por la escalera cuatro hombres.
Dominic Horan y Archivald Miller bajaban con sus hijos en ese momento.
—No creo que sea muy bien visto que unas jovencitas estén solas en presencia de un par de hombres —dijo Archivald.
—¡Buenas tardes, señores! —saludó Benedict—. Necesito hablar con usted, señor Horan.
—No creo que el señor Fletcher —dijo Archivald seriamente—, hable contigo primero, Dominic, yo he llegado antes.
—Tienes razón —respondió el altivo hombre, mirando a Benedict con recelo—. Espéreme en el salón, detective Fletcher.
—¿Jane y yo podemos hacerle compañía a los detectives, papá? —se apresuró a decir Julieth con entusiasmo.
—Está bien —concedió su padre ante la mirada incrédula de todos, incluyendo Benedict y Wyatt—. ¡Dorothy! acompáñalos —dijo en cuanto la mucama llegó al vestíbulo.
Las tres damas se fueron rumbo al salón con ambos detectives, Dominic y Archivald al despacho del primero y Arthur y Jacob se fueron a cabalgar.
Poco tiempo después, más pronto de lo que habían previsto, Archivald irrumpió en el salón dónde los cuatro jóvenes conversaban sobre los casos de asesinatos.
—¿Dónde está tu hermano? —preguntó el hombre a su hija—. ¡Nos vamos a casa!
—Lo oí decir que iría a cabalgar con Arthur, pero papá ¿puedo quedarme con Julieth y los detectives? —preguntó Jane con rostro suplicante.
—De hecho yo debo ir a hablar con Lord Horan —dijo Benedic con gentileza—. Háganle compañía a Wyatt. Con permiso, señor Miller, señoritas —dijo a modo de despido y se marchó rumbo al despacho el cual sabía donde quedaba.
—Mandaré a recogerte luego. Que estés bien, primor —dijo el hombre y le dio un beso en la frente, posteriormente se marchó a buscar a su hijo para partir a casa.
Benedict llamó a la puerta que conducía al despacho de Dominic y dentro se oyó un hostil «adelante».
Fletcher estaba un poco nervioso ante la expectativa de fracasar nuevamente en el intento de retrasar el matrimonio de Julieth, pero la rabia se incrementó de tan solo pensar en el peligro que correría al salir de la protección que le proporcionaba la casa de sus padres.
Abrió la puerta y se adentró en la habitación.
—Supongo que sabrá a qué vengo —dijo Benedict cerrando la puerta tras de sí.
—No tengo idea —contestó el hombre, impertérrito.
—¿Por qué comprometió a su hija con Nicolai Petrov? —preguntó Benedict.
—Señor Fletcher, lo que yo haga con mi hija no es asunto suyo —respondió el hombre con arrogancia.
—Me compete porque el asesino al que persigo, amenazó a su hija y yo vine aquí a repetirle lo que ya le dije antes: me parece que es más seguro que mantenga a la muchacha a su lado. Su prometido prácticamente es un desconocido —dijo Benedict enfadado aunque conservando la compostura.
—Nicolai Petrov es de buena fa... —comenzaba a hablar Dominic pero Benedict lo interrumpió.
—Nicolai Petrov, ¿qué? ¿Qué iba a decir? ¿Qué es de buena familia? Cuando nadie conoce a su familia. ¿Qué es buena persona? Está aquí desde hace poco y ni usted ni yo lo conocemos. Pero la pregunta más importante sería: ¿Ha pensado en lo que opina su hija? Ella no quiere casarse con ese desconocido, no quiere ser infeliz y no quiere alejarse de su familia. ¿Qué le dijo ese caballero para engatusarlo?
—Él no me...
—¿Qué le dijo? —preguntó Benedict.
Dominic entonces le contó las conjeturas que le había planteado el hombre en aquella reunión, eso de que al parecer El Noctámbulo solo atacaba a jóvenes solteras y por lo tanto si Julieth se casaba, éste perdería el interés en ella. Benedict compuso una expresión de indignación.
—Tiene lógica pero ¿no se ha puesto a pensar que dentro de todo es un poco rara su opinión? ¡Digo! Porque en todo caso, si usted quería casarla a la fuerza para protegerla (que no debería), ha debido comprometerla con Jacob Miller, el hijo de su mejor amigo a quien conoce de toda la vida y no con un hombre que prácticamente no conoce, solo porque es más rico, ¡Y no se atreva a decir que no es por eso!
—Archivald me pidió lo mismo hoy, pero no acepté porque ya he tomado mi decisión y no es precisamente su hijo a quién elegí para el futuro de mi Julieth.
Dominic fijó su mirada en la ventana. Sintió rabia y vergüenza y se había dado cuenta de que tal vez había cometido un error, pero no bajaría la cabeza ante ese petulante jovencito.
— ¿No cambiará de opinión entonces?—preguntó el muchacho mirando a Dominic.
—No, yo sé lo que hago —dijo el hombre sin ninguna expresión en el rostro.
—Bien —dijo Benedict enfadado—, pero si a su hija le pasa algo cuando esté casada con ese hombre, no pretenda hablar de mi «ineptitud» porque quedará en su conciencia y se acordará de mí y de este día en que se lo advertí. De verdad pensé que no se podía caer más bajo, no sé cómo es posible que el dinero esté por encima de su responsabilidad como padre. Me da asco y pena —concluyó el muchacho enfurecido y saliendo de la habitación a toda prisa.
No sabía que iba a decirle a Julieth, le apenaba la pobre muchacha, se sentía algo culpable por no haber podido hacer nada y a la vez se sentía impotente. Sus pasos lo condujeron al vestíbulo y allí estaban esas dos chicas que esperaban una buena respuesta, acompañadas de Wyatt.
Benedict bajó las escaleras hasta el vestíbulo y las dos chicas se le acercaron corriendo.
—¿Qué le dijo mi padre, detective Fletcher? —preguntó Julieth con una expresión de angustia.
Benedict cerró los ojos, respiró profundo y respondió:
—Lo siento —dijo—, lo intenté pero no aceptó, de verdad lo lamento mucho, supongo que nadie lo lamentará más que tú —concluyó con pesar. Hizo una reverencia a modo de despedida y salió a tomar un carruaje sin decir nada más.
—Hasta pronto, señoritas —se despidió Wyatt antes de seguir a su compañero.
Al llegar a la casa de Benedict, ambos jóvenes se quedaron sentados en el despacho, sumidos en sus pensamientos.
—Ben, me preocupa la seguridad de Julieth —rompió el silencio Wyatt.
—A mí también, fue elegida por El Noctámbulo y ya intentó atacarla, pero parece que su padre antepone el beneficio del dinero ante la seguridad de la joven. No entiendo como después que perpetrador se atrevió a entrar en su hogar...
—Quizá se deba a eso precisamente, es decir, El Noctámbulo la intentó a atacar en su residencia, entonces quizá Horan piensa que estando casada y lejos de esa casa ya está protegiendo a su hija...
—Pero ha podido comprometerla con Jacob Miller, por ejemplo —lo interrumpió Benedict.
—A eso quiero llegar: el hogar de ese hombre parece una abadía, ni Dominic, siendo un Lord tiene tanta riqueza y protección, entonces aparte de que su nueva condición de mujer casada podría protegerla, también lo harían los muros de semejante palacete —analizó Wyatt.
—O sea que estás de acuerdo con Dominic Horan —dedujo Benedic mirando a su compañero, que estaba cómodamente recostado en un diván.
—No, pero entiendo que piense como lo hace, intenta protegerla con los métodos equivocados, pero lo intenta. Jacob Miller está en las mismas condiciones que están en casa de los Horan, el mismo tipo de vivienda y seguridad, por otro lado la casa de Nicolai Petrov, como ya te dije y también sabes, es un palacete mejor custodiado.
Benedict suspiró.
—Aun así, Nicolai Petrov es nuevo en la ciudad y no convendría aún que la muchacha pasase a su «protección». Por lo pronto estaba pensando que sería bueno darle algunas lecciones de defensa personal...
—¿Tú crees que luego de lo que pasó hoy en esa casa de Dominic Horan me va a querer recibir con los brazos abiertos? —preguntó Benedict con una sonrisa sarcástica.
—A ti no, pero a mí sí —respondió el muchacho con tranquilidad—. Yo no fui a confrontarlo, solo te acompañé y me senté a conversar con las señoritas. Solo debo decirle que estoy de acuerdo con la idea que tiene pero que únicamente, para resguardar de todos modos la seguridad de su hija, me presto a enseñarle defensa personal. Ya verás, funcionará.
—Tienes ideas de locos, pero al menos inténtalo mañana a ver que tal.
—Creo que iré ahora mismo —dijo Wyatt mirando el reloj sobre la chimenea—, aún tengo tiempo. Nos veremos mañana.
Ambos se despidieron y Wyatt se dirigió una vez más a la casa de los Horan.
—Déjeme adivinar —dijo Dominic Horan mientras bajaba las escaleras hacia el vestíbulo para recibir al muchacho—, como su amigo no me convenció de retrasar el compromiso de mi hija con el joven Petrov, viene usted en su remplazo para intentar lograrlo, ¿no es así?
—Ciertamente no es así, señor —contestó el joven asiático con un tono bien educado.
—¿Entonces? ¿A qué debo su visita? —preguntó Dominic.
—Naturalmente me parece que obligar a una jovencita a atarse a un hombre que no ama y para colmo, un desconocido, no está bien, sin embargo, entiendo sus razones —empezó Wyatt detectando en el rostro de su interlocutor un ligero gesto de afabilidad—. Lo que realmente me trae hasta aquí, es que siento que es un buen padre y que sí se preocupa por la seguridad de la señorita Horan. No obstante, creo que no estaría de más que ella aprendiera a defenderse por sí misma, al menos lo básico, no olvidemos que ya tuvo un encuentro cercano con El Noctámbulo quien vino a buscarla hasta su propia casa.
—Eso fue un lamentable y escalofriante hecho.
—Precisamente por eso, hay que asegurarse de que su hija está preparada para defenderse aquí o en su nuevo hogar una vez casada. Me ofrezco voluntariamente para enseñarle defensa personal —dijo Wyatt haciendo una reverencia más propia de su cultura natal.
—Creo que ese tipo de defensa no es propia para una señorita —respondió Dominic y Wyatt aguantó las ganas de poner los ojos en blanco.
—Con todo respeto, ¿cuál es su prioridad, que ella se vea delicada o que permanezca viva? —preguntó.
Dominic guardó silencio por un rato.
—¿Cuándo comenzarían las clases? —preguntó y Wyatt sonrió ligeramente.
—Mañana mismo si así lo permite.
—Entonces que sea mañana, señor Jones.
Esto ha sido todo por el capítulo. Espero que les guste, ya nos acercamos casi al final del libro y el giro que irá tomando será tremendo. ¡Un gran saludo y nos encontramos en otra publicación!
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Las imágenes de portada y despedida son mis diseños, hechos en el editor Canva.