Tras la muerte de su amada, Alexios viajó hasta El Hades. Entró a la cueva donde, luego de caminar bastante, llegó al principio de un río subterráneo.
Alexios alzó su óbolo. El ruido de una barca deslizándose por el agua atrajo su atención, y en efecto, se acercó un barquero esquelético.
—¿Dónde está el occiso? —preguntó con voz gutural.
—No tengo occiso, pero sí con que pagar —dijo Alexios.
Caronte sonrió dantescamente y aceptó la brillante moneda.
—El problema de venir al Hades, mortal, no es entrar, sino salir.
Navegaron por el río Estígea en silencio, por bastante tiempo.
—¡Bienvenido a tu deceso, mortal! —dijo con voz de fanfarrea, mientras se acercaban a un muelle.
Alexios bajó de la barca y un enorme perro de tres cabezas se interpuso en su camino.
—Ningún mortal cruza los dominios del señor Hades…
—¡Cierra la boca! —gritó Alexios, sacando sus espadas—. Nadie me impedirá buscarla.
Alexios sacó sus espadas y se enfrentó al enorme ser, derrotándolo.
Traspuso la puerta y corrió al portal de Los Campos Elíseos, donde estaba su amada.
—Tienes suerte que yo maneje la vida y la muerte —dijo Hades, devolviéndole la vida a su perro guardián mientras Alexios sacaba sus espadas—. Ambos sabemos que no puedes matar a un dios. Si quieres llevártela, responderás mi acertijo. Si te equivocas, olvidaré la osadía de entrar aquí a la fuerza y podrás volver al mundo de los vivos, solo.
Alexios sopesó sus opciones y resignado, asintió.
—Vivir de nuevo, remediar pecados… ¿Qué nombre recibe? —preguntó el dios.
Alexios pasó horas pensando la respuesta mientras Hades pacientemente le observaba.
—La reencarnación —contestó finalmente con temor.
Hades lo miró unos segundos y sonrió. Sin hablar, fue al campo sagrado y volvió con la esposa de Alexios. Este corrió hacia ella y la abrazó.
—Entiende, mortal, la soberbia nunca es buena. Tienes una nueva oportunidad, aprende la lección. Nunca más, vuelvas a perjudicar a nadie por tus propios deseos.
Alexios y su amada volvieron a su mundo, y él tomó el consejo de Hades para ser quién debía ser, haciendo el bien.
Este es mi microrelato para el concurso, espero que les guste. El reto para mí fue enorme puesto a que mi forma de escritura es bastante detallista y adornada, y tener un límite de palabras fue todo un desafío, sin embargo, eso no me detuvo y creo que hice un buen trabajo. ¡Muchas gracias por la oportunidad! y mucha suerte a todos los concursantes.
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