Gente buena de Hive: Como lo prometido es deuda, aquí les traigo otro poema en una forma clásica; como en el post anterior, es un soneto.
Espero que les guste.
Tiene a cuestas la impaciencia del mar
Y la feroz mirada del follaje.
Vuelve a las tímidas olas del cantar
Con su ritmo de sordo y vil lenguaje.
Así, con pretensión de ser su amante,
Se acurrucó sereno y caprichoso
Y quiso ser un pétalo, un instante
La flor constante, un tallo silencioso.
Ven, tú, dijo una amante voz melosa
Ven siempre, pequeña y temblorosa,
Y cálmame los ojos, amor mío.
Nada será tan fuerte como el lazo,
Como el tibio resplandor de tus abrazos.
Guárdame allí tu sed, ¡oh, manso río!