Pienso que el extraño juez puede ser nuestra amiga
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Mi Historia: Fuego y renacimiento
Doliente y sufriente llora el madero,
arden las brasas, crepita el vil fuego:
cenizas quedan del árbol sediento.
Versos tomados del autor: Pablo | CR | Desde Nov/2012Pablo
Estuvimos manejando algunas opciones para ver como podriamos ayudar y decidimos desviarnos de nuestro camino para llegar al pueblo màs cercano y comunicar el evento a las autoridades, el incendio se veía amenazante y peligroso sobre todo para la flora y fauna de la zona.
Llegamos al poblado y avisamos rápidamente al puesto de control de la guardia. Decidieron armar varias cuadrillas de hombres que saldrìan con vehìculos a atajar el incendio en uno de sus flancos mientras llegaban los helicópteros que se solicitaron para controlar el incendio desde el aire
Como estábamos de vacaciones y conducìamos la camioneta de la casa, mis amigos y yo decidimos ayudar e incorporarnos a las cuadrillas. Nos dieron palas y màscaras y algunos extintores que montamos en la parte de atrás junto con otros voluntarios y partimos a combatir la amenaza.
En el camino solo vimos desolaciòn, tierra quemada de color gris con algunas brasas todavìa encendidas y àrboles completos quemados en pie como gigantes quemados en la hoguera. Algunos con las enormes raìces expuestas, parecìan hierros retorcidos al fuego vivo, raìces calcinadas que darán de nuevo sus minerales a la tierra para mitigar el daño causado.
Hicimos lo que pudimos, cumplimos con el trabajo asignado, logramos controlar al monstruo con un cortafuegos pero muchos animales murieron en la huida y una parte del bosque parecìa sacado de un cataclismo nuclear. Retomamos nuestro camino, sucios y tiznados, pero satisfechos por haber ayudado.
Nunca podrè olvidar todos esos trozos de madera humeante convirtiéndose en ceniza donde los tonos de negro y gris vestìan el paisaje.
¡Gracias por leer!