Le cantaré a la tristeza,
le cantaré a la alegría,
le cantaré a la belleza
que encierra la poesía.
Nunca renuncio al amor,
nunca pierdo la esperanza,
porque el amor no se cansa
ni lo doblega el dolor.
No soy más que un soñador
deshojando la promesa
de la pasión que regresa
para encontrarse conmigo,
pero si no la consigo
le cantaré a la tristeza.
Esperando y esperando
el amor busca un consuelo
y no le hace caso al cielo
que le grita un "hasta cuándo".
Y mientras sigo buscando
tu huella en la lejanía
me encontraré con el día
que me ofrenda tu regreso...
y gritará mi embeleso:
"le cantaré a la alegría."
Atrapado en la pasión
donde me encierran tus brazos
olvidaré los ocasos
que guardé en mi corazón.
Buscaré en la inspiración
un rayo de sutileza
para esculpir la grandeza
de mi ilusión a tu lado,
y decirte enamorado:
"le cantaré a la belleza."
Verás la felicidad
arraigada en nuestro mundo
fundiendo en cada segundo
un siglo de eternidad.
Mirarás la claridad
en tu reino de armonía,
y en mi dulce compañía
pisarás el infinito
para ver lo más bonito
que encierra la poesía.
Esta glosa consta de una cuarteta y cuatro décimas. Su característica principal radica en que los últimos versos de cada décima, repiten los que estructuran la cuarteta.