No me dejes solo,
enséñame a descifrar tus movimientos,
sincroniza mis pies con tu arrebato
que no quiero enredarme
en tu arabesco;
muéstrame el relámpago del mundo
en una vuelta
y arrástrame otra vez hacia tu cuerpo,
llévame en el vaivén de tu cintura
hasta el oscuro umbral de tu secreto
y deja descolgar mis ansiedades
por el código expectante de tu aliento.
No me dejes solo,
enséñame a descifrar tus movimientos,
actualiza mis ímpetus dormidos
en el portal de tus insinuaciones,
en el fuego donde guarda el desenfreno
los pasos
que me acercan
a tus sueños...
para seguir sepultado en tus suspiros,
para danzar eternamente
absorbido por las olas
que escalan los encantos
más profundos
de tus sedientos juegos.