La Cruz Solitaria
En un terreno baldío yace una cruz escondida entre arbustos y maleza, casi imperceptible a la vista de los pocos transeúntes. Oxidada, casi sin su forma original, está la cruz que revela un incidente que dejó una trágica desaparición. La pequeña cruz tampoco señala el nombre de la persona a quien se le hace la póstuma deferencia; solo se sabe que fue un asesinato de hace 50 años, aproximadamente.
Los subinspectores de la policía local Rubén Morales y Alexis Cordero han hecho una apuesta con relación a quién de ellos dos resuelve ese Cangrejo (hecho delictivo no resuelto por la policía); más aun, se disponen a apresar al presunto criminal, que por el tiempo transcurrido debería corresponder a un anciano o una persona fallecida. El resultado de esta investigación también serviría como material para trabajo de grado de la academia y promoción a una categoría dentro del departamento, con un sustancial aumento de sueldo.
--- Es un verdadero Cangrejo -- aludió Rubén con pesadumbre.
--- ¡Claro! Presuntamente han pasado 50 años de ese asesinato. Dicen que los muertos no hablan, pero el asesino vuelve alguna vez al lugar del hecho, eso está comprobado reveló en voz baja Alexis, como si tuviera la solución a su alcance.
Rubén inició sus investigaciones de acuerdo con el adiestramiento y las técnicas obtenidas en la academia de policía, mientras Alexis hacia lo suyo.
Pasaron dos meses de pesquisas e investigaciones, cuando Rubén recibe una inesperada llamada de Alexis:
--- ¡Ya tengo el asesino de la Cruz Solitaria, gané la apuesta...! Está confeso en la comisaría, puedes venir a conocerlo, es un anciano de 70 años – Manifestó Alexis orgullosamente.
--- Te felicito, te doy el dinero sin objeciones con tal que me señales qué técnicas empleaste—dijo Rubén
--- Bueno, contraté a un niño para que se sentara en una piedra junto a la Cruz. Corrí el rumor de que el niño conversaba casi a diario con la cruz y que sabía el secreto. Arresté la persona más recelosa del acontecimiento. Confesó su crimen inmediatamente, arrepentido de lo que había hecho.