El escriba no busca redención. Solo dicta, mientras sube la colina.
¡Hola, amigos de Literatos!
Hoy inauguro esta nueva serie poética con el corazón abierto y la pluma atenta, como quien siembra versos en la arena de una isla de difícil rostro. Desde mi experiencia biográfica actual, donde el mar susurra historias y el viento escribe en las palmas, los invito a acompañarme en un ejercicio diario de introspección y lírica. Cada día, una nueva página; cada palabra, un puente entre lo que somos y lo que soñamos.
Que este espacio sea refugio y espejo, un lugar donde la literatura se nutra de nuestras voces y silencios. ¡Comencemos!
Décima I
La sentencia fue dictada. El quebranto sube la colina.
I
La sentencia, hace tiempo, fue dictada.
Enmascarados suben la colina.
No quedará ni un bulbo de morfina.
No me atrevo a pedir. No pido nada.
Discursaré y discursaré. Mojada
mi vértebra del llanto por el llanto
del otro. Vine. Me voy. Me planto.
No se trata del arte por el arte,
de viajar con tu música a otra parte.
Aquí nos sacudimos el quebranto.
Publicado en la comunidad Literatos (
) como parte de la serie poética El último discurso del escriba, por
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