Hogar de mis recuerdos,
a ti volver anhelo,
no hay sitio bajo el cielo
más dulce que el hogar.
John Howard Payne
Apretó la mano de su hija Carmen en señal de que estaba consciente y que la había escuchado; por un breve instante se juntaron sus miradas, y en un corto adiós exhaló su último aliento.
Brígida había estado esperando la llegada de Carmen para que la llevara de vuelta a su casa, a ese lugar soñado donde pasar sus últimos días en paz y con dignidad, cerrando así su ciclo vital con eso que la vida le había negado en sus cortos 68 años.
La vida de Brígida es un ejemplo de lucha, constancia, amor y enseñanza, de una mujer que, después de haber nacido en la abundancia, fue presa de la envidia y el egoismo familiar, que la dejó en la extrema miseria, marcando una vida difícil, que la convirtió en una mujer fuerte, trabajadora y decidida a cambiar el destino de su descendencia, haciéndo de ellos gente educada, honesta y luchadora.
Nació en Acurigua en la Sierra de San Luis en el estado Falcón-Venezuela, en el seno de una familia de agricultores. Su padre, don Nicolás luego de la muerte de su esposa, tomó como esposa a una hija de su cuñada, con la cual tuvo cinco hijos, además de los cinco que ya tenía de su primer matrimonio.
Ante la repentina muerte de Nicolás, los primeros hijos tomaron posesión de sus bienes, negándole a la joven esposa sus derechos y dejándola en la absoluta pobreza, viéndose obligada a repartir sus niños entre los familiares, para no verlos morir de hambre.
Brigida, la tercera hija del segundo matrimonio, con apenas cinco años, pasó a convertirse en sirvienta en la hacienda expropiada, donde trabajó en condiciones casi de esclavitud hasta su adolescencia, cuando se fugó con un prestador de servicios de la finca.
Hombre alto, delgado, de tez morena, ojos claros y cabello lacio, galán y conquistador, convenció a Brígida de que él podía ofrecerle una mejor vida, y ella no lo pensó dos veces y escapó de su vida esclavizante.
Pero, la realidad es que, debido a sus ocupaciones, la dejó con su madre en una granja de animales de cría, donde terminó también esclavizada y maltratada junto con dos hijos que tuvo de ese hombre.
Viendo la necesidad y la mengua en que se encontraba, tomó un jumento de la granja, montó a sus dos hijos y caminó durante semanas en busca de la vida libre y digna que anhelaba.
Una de sus hermanas mayores se había mudado al estado Zulia y le ofrecia techo, comida y trabajo, lo que la motivó a emprender ese largo y tortuoso viaje, donde sobrevivió de milagro, llegando enferma, desnutrida y con los pies llenos de ampollas, pero con grandes sueños.
Se radicó en la ciudad de Cabimas-Zulia, donde trabajó incansablemente para ganarse el derecho a un cobertizo afuera de la casa de su hermana, donde criaba a sus pequeños hijos. Allí conoció a Valentin, trabajador de la Creole Petroleum Corporation, a quien le lavaba la ropa, y quien viendo sus precarias condiciones de vida, le ofreció irse con él, para fundar una granja luego de su renuncia a la compañía petrolera.
De vuelta al campo, al duro trabajo agrícola, Brígida seguía persiguiendo ese sueño de libertad y prosperidad que hasta entonces la vida le había negado, pero ahora con un hombre que la respetaba, quien criaba a sus hijos como si fueran propios. Qué importaban las arduas jornadas atendiendo al hogar y a los obreros, si ahora estaba construyendo un piso sólido para ofrecerle a su descendencia.
De esa relacion nacieron seis hijos, a quienes decidieron darles la educación que ellos nunca tuvieron, por lo que vendieron las tierras y se trasladaron a la ciudad, donde los chicos pudieran estudiar.
Se establecieron de nuevo en Cabimas-Zulia, donde fundaron El Gato Verde, una tienda de abarrotes que aportaba los ingrésos básicos para vivir dignamente, y un conuco que les proveía maíz, granos, plátanos y vegetales para el consumo doméstico.
Parte de esta etapa de la vida de Brígida la recuerdo vívidamente, como nieto de esa mujer luchadora e incansable, que nunca dejó de soñar y creer.
Con el tiempo los abuelos se separaron, ya que Valentín tenía otra familia (esposa e hijos) en los andes trujillanos donde terminó sus días el 16 de abril de 1984.
Brígida por su parte se mudó a Mariara-Carabobo, donde varios de sus hijos se habían establecido, y luego de desarrollar una diabetes terminó siendo atendida en casa de uno de ellos, en condiciones muy distintas a las que habría esperado.
Cada día soñaba con que su hija Carmen (mi madre) la fuese a buscar y llevar con ella a tierras llaneras, donde pudiera espantar gallinas, alimentar perros y conversar con los loros; recoger semerucos, guanábanas y nísperos. Pero ese día nunca llegó.
Brígida falleció el 16 de abril de 1987 en la cama de un hospital en Maracay-Aragua, en brazos de Carmencita su hijita amada.
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CONCURSO DE CRÓNICAS REALES DE LITERATOS: "Historias con nombre de mujer"
... escribir sobre la mujer y su capacidad de sostener, transformar y resistir, incluso en condiciones adversas.
Se participará con una crónica real de una extensión mínima de 500 palabras y una máxima de 850.
Debe estar escrito en español.
Fuentes:
Imagenes: Foto de mi propiedad y captura editada de Google Maps
Video de YouTube: Himno "Hogar de mis recuerdos" tomado de la cuenta de Patty Barriga