Y a ti, ¿te asustan los payasos?
Sentado me quedé esperando la fiesta terminará, llegó la noche y los adultos como si nada. De pronto, todas las luces se apagaron y prendieron al segundo, no estaba el payaso, ni la niña de los rizos oscuros.
Su madre angustiada entró a la cocina para llamar a la policía, pero al hacerlo se encontró con un poso de sangre, pegó el grito más aterrador que jamás había escuchado, llenando de terror a todo el barrio.
Cada niño se fue a casa con su padre y la noche más fría comenzó. Por horas buscaron a Sara, pero ella nunca apareció. No hubo cuerpo, su madre nunca la enterró.
Tengo pesadillas al dormir, recuerdo aquel día y me invade el temor. Cierro bien mi ventana al acostarme, no quiero que ese tonto payaso venga por mi.
Pasaron los años, voy en mi carro solo, manejando, cuando escucho la voz de esa pequeña que me dice: "Hola, soy Sarah, tengo 10 años de muerta y estoy detrás de ti".
No me pasó, no soy Sara, pero en ocasiones muchos suelen escucharla.