Hay un hilo brotando del corazón de la tierra, donde algo se rompe para nacer.
Es un suave crujido, una grieta casi invisible. Y como ese hilo hay cientos de hilos, miles, millones.
Millones de estallidos, cada cual a su tiempo, improvisando un ritmo universal.
Una trama de hilos, parecieran desordenados. Pero en ese aparente caos, cada uno encuentra su camino hacia la luz.
Con mi nariz sobre la tierra huelo humedad y vida.
Veo cientos, miles, millones de nuevos brotes repoblando este suelo, creciendo milimétricamente segundo a segundo.
Ya no queda espacio para recostarme, todo es verde otra vez y no quiero aplastarlos...pero ellos me reciben, mi peso es una caricia.
Mira hacia arriba. Copas de árboles tupidos por donde se cuelan los rayos del sol que llegan a mis mejillas.
Percibo con todos mis sentidos la llegada de la lluvia.
Y los hilos de la tierra se abrazaran con los hilos del cielo, para seguir creciendo...