— ¿Y tú, como te llamas?, ¿cual es el nombre que esconde tu ser? — preguntó con su afónica y sexy voz, con la misma que me hipnotizó hacia rato y tendió su mano.
—Edward —contesté secamente; por lo absorto que estaba contemplándola. Esta vez me refiero a la mano. Mientras besé levemente el revés de su palma.
— Es un placer.
—Todo en ella era plácido—. Devolviendo el envés al cuello, como pegándose el beso en esa área. Justo a cinco centímetros bajo la oreja. Se veía risueña.
—¿Te gustaría ir por un té? —Continuó así no mas—.
Fuimos entonces después de las formalidades, a mi auto, en dirección a su casa. Por supuesto yo no sabía.
Hablamos poco durante el recorrido, no hacia falta. Sus gestos, sus sonrisas, sus ademanes era toda la interacción que necesitaba la espera de poder verla saborear sus jugosos labios al tomar el té. Yo soy amante al té, me causaba curiosidad también, no esperaba que me sorprendiera.
—Bienvenido a Ana's Café. —exclamó con vos eufórica ahogada por el glamour, en tono burlesco.
—¿Segura que es aquí? —pregunte medio inseguro.
—Por su puesto, vamos.
Es obvio para toda la raza masculina que no se debe rechazar una invitación proveniente de una mujer. Mucho menos cuando esta posee la belleza dentro y fuera. Le seguí el paso y me acomode a su lado en dirección al soportal. Su hombro y el mio se movían al mismo nivel; «Es increíble como pueden caminar ellas con esos tacones que además de agregar belleza y altura, también deben dejar dolor de pies». —Pensé.
Me quedé detrás de ella a su lado izquierdo, frente a la puerta bajo la escasa luz del techo. Estaba por pasar la mejor noche.
Su casa se apreciaba cómoda, sola, tranquila. Tanto arreglo y orden me dio a entender que vivía sola y que había algo en ella del diablo.
—Sientete cómodo, ya vuelvo —dijo—. Sacó su abrigo, lo guindó meticulosamente en el perchero y fue hasta la cocina.
Yo me sentía extraño como fuera de órbita, parecía todo tan surreal...
me senté en el sofá individual y en minutos regresó ella con dos tazas de "té". Tomamos un par de sorbos y me sugestionó hablandome acerca del hermoso atardecer que se posaba en el cielo hasta que caminamos hacia el balcón, éste, estaba en un declive que permitía ver el ocaso y las hermosas casas bajo de la de ella. Olvidé todo en ese momento, incluso de fijarme en el té que preparó. Por cierto que me relajó lo suficiente para vaciar mi mente.
Y sin mediar palabras, nos acercamos las caras, respiramos el aliento de la lujuria que encendía la brisa del balcón y pasó, sí allí mismo. Quien vio, vio y, quien no, lo sospechó y quizá escuchó los gemidos. Después del espectáculo aparecí en su cama despertando en aire de menta y canela. Ella seguía dormida arropada sólo de la cintura a los muslos, preciosa. Fui a la cocina a tomar agua y vi las rosas en un florero, el azúcar destapada, la vainilla Y el tomillo. Enseguida mi conciencia gritó: «Té de Rosas». —Con razón —me dije. Reí alegre de lo sucedido así que me propuse sorprenderla y puse manos a la obra para mi vino dulzón antes que despertara; sí, no fue nada fácil tuve que salir dos veces e incluso correr dos cuadras para llevar el tiempo calculado antes que despertara. Cuando estuvo por fin y fui a llevar la bandeja ella no estaba, la cama estaba perfectamente bien acomodada y en ella una rosa roja. Lo que fue jugó con mi mente para pensar que era la casa de alguien mas y no mi casa. ¿Qué sucede?.
🔹🔶❕❕GRACIAS POR LEER ❕🔷🔸
PD: Disculpen mi ausencia estos días, he estado gestionando mis deberes y tareas como inmigrante, no ha sido facil, no es fácil, pero haré que lo sea para compartir mas con ustedes, sin embargo, logre hacer un espacio en mi tiempo para aportar mi grano de arena a la plataforma, pequeño pero cuenta, aquí: Té de Rosa. Saludos!.