En el transporte publico uno va tan hacinado con el otro pasajero que por un momento la cotidianidad de cada uno comienza a respirarnos en la nunca, literal y metafóricamente. Vasta con dar una mirada de reojo a la unidad colectiva para percatarse de algún disgusto matrimonial disputado por el chat de Whatsapp. Uno se topa con argumentos tan extensos que, por un momento, parece que todos los caracteres de la aplicación no bastan para la discusión.
Por supuesto que el microbús y dentro de su ecosistema las personas que lo frecuentan tienen sus arquetipos bien definidos, actores que signan la idiosincrasia de la unidad colectiva tanto o mas como los estridentes vallenatos que se reproducen en el interior de la misma, personajes que no dejan indiferente: en este punto entra el vendedor que se embarca en la buseta con la esperanza de concretar una venta de un caramelos, chocolates, etc. Su estrategia de marketing consiste en hacer saber al usuario que, en relación con la tienda de tu barrio, ellos los venden mas baratos. "Esto lo consigue en la bodega por 1$ cada uno, aquí yo te doy dos por el mismo dólar." Tentadora oferta. Usualmente son cercanos a los choferes y a los colectores, podrá notar que entablan conversación naturalmente durante el trayecto.
En el transporte publico hay momentos lascivos desagradables para la mayoría de pasajeros. Particularmente paa las mujeres. Un roce invasivo, una mirada morbosa, una mano colocada en una zona del cuerpo muy inapropiada, etc.
Así mismo, muchas veces nos topamos con el ex-convicto convertido a cristiano. El supuesto lisiado que siempre pide para un procedimiento quirúrgico por una herida que se hizo en quizás que inverosímil situación: arrollamiento, la mas común. "Su ángel de la guarda tiene mucho trabajo" -concluyo- "A este carajo cada semana lo arrolla un carro". En medio de todo esto es difícil discernir cuales de los relatos que uno escucha en el bus son verdaderos. Imagine usted todos estos elementos conjungados un lunes por la tarde, bajo un sol asfixiante y una jornada fatigante en sus hombros, pasajes superlativos, valgame Dios.