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No pretendo ahondar en las profundidades de este fenómeno ni señalar causas especificas. Eso excede los fines de esta modesta publicacion de Peakd. Lo que quiero exponer seguramente es algo que ya ha sido esclarecido por algún articulo sociológico o psicológico acerca de la cultura venezolana y la viveza criolla por mentes mas lucidas que la mia. Sin embargo, solo quiero presentar mi propia apreciacion particular acerca de esa cultura de la desconfianza que pregonamos.
El tejido venezolano se ha corroído de este credo tan nocivo para las relaciones interpersonales; la cultura del vivo, del oportunista, del explotador interpersonal. Son elementos que se deben erradicar progresivamente del imaginario venezolano. El vivo parece salir impune de tantas situaciones y, aunado a eso, su conducta es elogiada. Esto erosiona las relaciones profundamente, todo acto de micro corrupción nos parece banal, justificamos este, nuestro, status quo a
diario celebrando los antivalores, revistiéndolos de una supuesta "utilidad" para la vida diaria.