La persistencia de la Memoria. Salvador Dali. Fuente
Muchos denunciamos su escasez y otros tantos su demasía. Muchas veces desearíamos intercambiar algo de nuestro acervo personal por un poco mas de este recurso. Tiene mucha demanda en el mundo y poca oferta, nos volvemos avaros con el, como alguna vez llego a afirmar Epicteto, pues nadie ofrece su tiempo de gratis.
El Tiempo es algo que me conmueve en ocasiones y muchas otras me suscita desasosiego, muchas veces su solo pensamiento, por mas pasajero que sea, nos produce una portentosa sensación de inquietud existencial que nos hace volcar la mirada, inmediatamente, hacia donde esta el; no estamos aprovechando lo suficiente, se no esta yendo con cada gota de nuestra vida, en lo personal, he llegado a sentir una suerte de nostalgia del presente la cual defino como el sentimiento de que algo se me esta escurriendo entre las manos mientras lo estoy viviendo, por ejemplo, la juventud. El tiempo es contundente y implacable con nosotros los humanos. Hablar de Tiempo implica, casi como un corolario, hablar de la Identidad y Memoria pues esta nos ha ayudado a conservar nuestra narrativa en la vida; nuestra subjetividad se fragmenta y reparte en el tiempo en tanto somos un Yo en el presente pero también fuimos un Yo pasado y uno venidero. En otras palabras, lo que fuimos ayer es causa de lo que somos hoy y lo que seremos. Interactuamos de forma reciproca con esas versiones que fuimos y que no somos aun de nosotros mismos.
De lo contrario, ¿cómo explicamos que nuestro Yo niño sigue ahi, latente en nosotros, recordándonos aspectos de nuestra infancia que delinean tantas cosas en nuestro presente? La continuidad de la identidad es una tesis interesante que ha sido desglosada muchas filosofías.
Escribo esto mientras suena de fondo el tema principal de Interestellar pues considero que Zimmer cumplió su labor otorgándole sonoridad al Tiempo, volviéndolo una soundtrack precioso que condensa bien el sentimiento por mas intricado que pueda parecer ante el lente de la experiencia humana.
Cuando era mas joven ideas como estas que hoy estoy tratando de poner en palabras, mas o menos comprensibles, me conmovía profundamente; en esos años me revestí con un presentismo jovial, un carpe diem puro y duro influenciado por vivencias de la adolescencia altas en emocionalidad, hoy enarbolo el grito de Forever Young! no como una negación del pasar del tiempo ni una suerte de Peterpanismo contemporaneo, si no como una oda a lo que fui y a lo que sere mas adelante, me permite recordar esas pequeñas coyunturas personales que formaron parte de lo que soy y a quienes me ayudaron a serlo.