La corriente migratoria en el barrio Todescaso alcanzó una magnitud que rebasaba los límites de lo imaginable, por lo que un connotado periodista, cámara en mano se apareció en el lugar.
Recurso
Casi al hacer su entrada, al dar un tropezón por la calle rota, como por arte de magia apareció un morador muy dispuesto que lo ayudó a recuperar el equilibrio y quitándose su chaleco de la discreción:
¿Qué lo trae por acá?
Buenos días. Amigo, quisiera conocer muchas cosas de este lugar, si usted pudiera ayudarme.
Encantado, le voy a mostrar, pero sí le advierto que cuando aparezca el “jefe”, me retiro y le pido la mayor discreción, porque aquí solo se puede decir lo que él quiere escuchar, por favor, no me busque problemas.
De acuerdo, comencemos el recorrido.
Aunque se notaba que el “guía” se encontraba un poco ebrio, comenzó su labor refiriendo casa por casa las peculiaridades más significativas:
En la verde viven dos ancianos desde hace tres años cuando sus hijos se fueron para Uruguay, la del lado es de una señora que tiene una hija que vive en Francia, por lo que pasa la mayor parte del tiempo con ella, y a veces viene de visita…
Y así continuó el recorrido donde más del cincuenta por ciento de las casas se encontraban deshabitadas total o parcialmente. Al llegar a la bodega se encontraron a los dos dependientes jugando cubiletes, quienes muy sorprendidos se pusieron a dar explicaciones de que no había productos para vender, que en esos días faltó el pan por dificultades con la harina, pero que se esperaba que el problema tuviera una pronta solución… Cuando el periodista tiró una foto a la balanza y la revisó lo asaltó la duda de que el lente de su cámara estuviera sucio, por lo que se acercó un poco más y pudo comprobar que en efecto, lo que veía era tela de araña sobre el plato donde se pesan los productos.
El curda, disculpen, el “guía” muy entusiasmado continuó su disertación:
En la roja venden medicamentos de los que no hay en la farmacia, son caros, pero la gente los compra porque no les queda más remedio. En esta otra venden hasta la madre de los tomates, pero no sacan nada para afuera porque no tienen patente. En la azul venden helados, en los últimos días no tienen debido a que casi nunca hay corriente.
Así continuó hasta pararse frente a una casa linda de dos plantas: - ahí vive un matrimonio, la compraron hace poco tiempo, con el dinero que le mandó el hermano de la muchacha; ahí vivía una familia que la vendió, con carro y todo, en menos de la mitad de lo que vale, porque ellos lo que querían era el dinero para emigrar hacia los Estados Unidos, hicieron una travesía muy mala, por poco pierden la vida al cruzar el Río Bravo, pero eso no es lo peor, ¡qué fatales se pusieron!, ahora estan en riesgo de deportación, si los regresan se quedaron sin nada.
En ese momento el “guía” comenzó a titubear, hasta que le dijo que el “jefe” se aproximaba y cuando se encontraron exclamó:
Jefe, que bueno que lo encuentro, lo estaba buscando porque este señor quiere hablar con usted.
El jefe lo llevó a su despacho, inmediatamente mandó a la secretaria a preparar un café y después de conocer el propósito del visitante, comenzó su exposición, para lo cual presentó un mapa del lugar y dio a conocer las “maravillosas perspectivas”, mediante un discurso que ni el mismo que hablaba se lo creía.
El periodista después de sacar sus propias conclusiones sobre las causas de la emigración en el barrio Todescaso, se debate entre publicarlo o no.