Barcelona, 04 de marzo de 2022.
A mi querida humanidad.
C/Esperanza #0000.
Ciudad de Paz.
Mundo.
Un saludo fraterno, aunque a distancia por aquello de la bioseguridad, les envío desde Tierropolis.
Estás cortas líneas pero profundas reflexiones, salen desde mi corazón y entendimiento para disertar sobre lo que estamos haciendo y haciéndonos entre todos.
Sé que tienes muchos años, siglos o milenios, es decir, aquí quien da consejos eres tú; sin embargo, observo que desde tu nacimiento, eres una lucha constante de tú con tú. Es como que tu propósito de creación o existencia, siempre estuviese marcado por esos sentimientos y emociones negativas que no te permiten vivir en armonía con tus iguales, con los que crearon "para hacernos compañía".
Hoy, producto de esas diferencias noto tanta desigualdad, injusticia, maldad, y todas esa acciones que pienso que el único fin es la autodestrucción. Y aquí me tengo que detener, porque entra mi interés y cuota de responsabilidad al ver que no solo es tú ser que te dañas, sino que como consecuencia de ese afán de exterminio, sale afectado todo cercano a tu entorno.
Posiblemente, tenías una cueva y vino un hermano y te la quito, habías encontrando un costillal listo para tu alimentación y otro semejante lo tomo dejándote hambriento, o como sale en las películas, el amor de una doncella ha sido el motivo de toda esta destrucción, pero ¿Qué tiene que ver el planeta en esto?
Los árboles dan frutos y sombras, los ríos agua, el suelo permite sostenernos y crear nuestros alimentos, el aire nos permite vivir ¿En qué momento ellos hicieron algo para dañarte? Me gustaría saberlo. Entonces, tenemos razones internas pero, Repito mi pregunta ¿Qué tiene que ver lo de afuera?
Dije que eran cortas palabras, así que puedo esperar tus respuesta sobre esas preguntas, pero me gustaría también aprovechar esta oportunidad para decirte lo siguiente:
¡Somos uno solo! Y ¡Tenemos un solo planeta! (Al menos descubierto habitable en el hoy). Yo te tengo a ti y tú a mi. Solo tú me entiendes, interactuamos y tenemos a nuestro favor la necesidad de sobrevivir y de encontrar las maneras para hacerlo.
También, tenemos diferencias; pero en esa diversidad tenemos la oportunidad de aprender del otro, de trabajar en equipo y demostrar el talento de cada quien.
Yo creo en ti humanidad. Creo en tu potencial, creo en el respeto, creo que podemos solucionar las problemáticas con palabras, acciones, sentimientos. También deteniendo el ataque a los otros, creo en la paz.
Pero no la paz como una palabra más; la creo como un verbo, una acción que todos debemos hacer para alcanzarla. Humanidad, sé que estás herida, dividida, dañada, pero en esas cicatrices, también crecen las flores, crecen los frutos. Debemos morir para renacer.
Yo tengo esperanza en que triunfarán los valientes, los unidos, los que quieren paz. Esperanza en que los vulnerables encontrarán refugio en tu amor. Esperanza que algún día viviremos para disfrutar del otro y no para mostrar quien es mejor. Yo creo en que un día serás tú mejor versión.
Y con estas sinceras palabras, me despido. Esperando que puedas reflexionar y cambiar sobre lo que haces y haces a los demás.
Tu siempre admiradora,
Flor.
Está ha sido mi participación en la iniciativa propuesta por porque no puedo ser apática, ante toda la convulsión que vivimos día a día en nuestro planeta.
Pido paz.
La fotografía es de mi autoría y propiedad.