Del sueño en la vigilia
Dame la mañana
y toda imagen a color,
tu señora del Sol.
Brilla a hora temprana
e ilumina el campo,
la montaña y el agua.
Esparce un arcoíris santo
en mi alma vana
para seguir escribiendo
hasta adormecer en tu pecho
durante el dorado atardecer
de tu fogoso querer.
Llegada la profunda noche
de plateada nostalgia,
mi sueño presagia
infinito derroche
contra la señora Luna
que, cuando pierdo,
hace de cada desamor
su brillante corona de estrellas
palpitantes y fugaces,
dejando mi corazón
vacío, pero puro,
para verla partir al amanecer
orgullosa de mi componer.
Nunca supe quién era el artista detrás de la brillante mujer, pero hace poco me topé con una referencia, y descubrí que se trataba del pintor inglés Edward Robert Hughes. Sus trabajos vislumbran por lo fantástico. Cada uno parece la portada de un libro de cuentos de hadas. De ahí que me haya inspirado a tomar no sólo Noc, sino también Day para escribir pequeños poemas a dichas partes del día pensadas justamente como dos encantadoras musas.